23 de noviembre 2011 - 00:00

Merkel, calificadoras y mercados urgen medidas a un Rajoy sin margen

Mariano Rajoy había pedido pocos días antes de su triunfo electoral del domingo «media hora de respiro» a los mercados. Por lo que parece, ni eso llegó a tener. El riesgo-país de España sigue batiendo récords.
Mariano Rajoy había pedido pocos días antes de su triunfo electoral del domingo «media hora de respiro» a los mercados. Por lo que parece, ni eso llegó a tener. El riesgo-país de España sigue batiendo récords.
Madrid - En medio de una creciente presión de los mercados, líderes europeos, agencias calificadoras de riesgo y analistas redoblaron ayer su presión sobre el presidente del Gobierno español electo, Mariano Rajoy, a quien urgieron a anunciar medidas pese a que su asunción está prevista, a priori, para la semana previa a la Navidad.

«España debe tomar medidas», recordó la canciller alemana Angela Merkel en el telegrama -divulgado ayer- en el que felicitó a Rajoy por su resonante triunfo del domingo.

«Usted recibió un claro mandato para decidir y aplicar sin demora las reformas necesarias en este período difícil para España y Europa», escribió la democristiana.

El mismo mensaje transmitió la agencia calificadora Fitch, que ayer decidió mantener la nota «AA-» para la deuda española, el cuarto mejor nivel de su calificación, pero la acompañó de una perspectiva negativa, lo que significa que podría ser rebajada a medio plazo.

Fitch llamó al próximo Gobierno conservador a tomar «medidas adicionales para alcanzar los objetivos de déficit fijados en el actual programa de estabilidad».

En su comunicado, Fitch señaló que el resultado de las elecciones del domingo último, en las que el Partido Popular arrasó frente al socialismo y se quedó con la mayoría absoluta del Parlamento, «ofrece una ventana de oportunidad». Con todo, advirtió que el nuevo Gobierno «debe sorprender positivamente a los inversores con un ambicioso y radical programa de reformas estructurales y fiscales».

El objetivo anunciado del Gobierno socialista saliente, ratificado por Rajoy, es reducir progresivamente el déficit fiscal, que en 2010 fue del 9,3% del PBI, este año debe reducirse al 6%, en 2012 al 4,4% y alcanzar un 3% en 2013. Para cumplir la meta del año próximo, Rajoy tendrá que recortar el Presupuesto en al menos 16.000 millones de euros.

Standard and Poors ya había lanzado una advertencia similar el lunes, al confirmar la nota española en «AA-» con perspectiva negativa al tiempo que afirmaba esperar medidas concretas de Rajoy.

La prensa internacional también expresó impaciencia. «Rajoy logró la mayoría absoluta, ahora tiene que usarla», dijo The Wall Street Journal. «El nuevo presidente (del Gobierno) debe moverse deprisa y de manera contundente», indicó, por su parte, The Financial Times.

«Hasta que los inversores no conozcan de primera mano las intenciones del nuevo Gobierno, la inestabilidad seguirá muy presente», advirtió la firma de corretaje Link Securities. Los inversores volvieron a apostar ayer contra los títulos de la deuda de España, obligando al Tesoro de ese país a pagar en una colocación de Letras a tres y seis meses por 2.978 millones de euros tasas de interés del 5,110% y el 5,227%, respectivamente. Ese precio es el más alto en 18 años, en el caso de los papeles a tres meses es más del doble del pagado en la colocación anterior del 25 de octubre y más que lo oblado por países con programas de rescate vigentes como Grecia y Portugal.

El PP, que prometió formar su Gobierno antes de Navidad, no prevé, pese a todo, dar a conocer sus intenciones de inmediato. La pregunta de los analistas es si la dinámica de la crisis no forzará a socialistas y «populares» a acortar la transición.

«Lo que vaya a hacer Rajoy lo dirá en el debate de investidura», afirmó la «número dos» del partido, Dolores de Cospedal, intentando reducir la presión sobre el futuro premier.

En su primera aparición pública, Rajoy se negó a dar precisiones sobre sus primeras medidas y ratificó que España hará los esfuerzos que corresponda, aunque exhortó al Banco Central Europeo (BCE) a poner sobre la mesa una solución global para toda la eurozona.

En la misma línea, los expertos coinciden en señalar que ahora ya sólo una acción europea puede calmar la tempestad que agita a España y a la eurozona.

«Está claro que los cambios políticos a nivel individual no valen de nada», afirmaron ayer los analistas de la firma Bankinter. «Si además tenemos en cuenta que el BCE se muestra muy reticente a la compra de bonos, la pelota está en el campo de las instituciones europeas a nivel global», agregaron.

Sumida en la crisis, con un desempleo récord del 21,5% y el riesgo de una recesión a comienzos del año próximo, España suscita también preocupación por su sector bancario.

La nacionalización decidida el lunes del Banco de Valencia, cuarta intervención pública desde el inicio de la crisis, puso en evidencia una vez más la fragilidad del sector, maltrecho desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008.

Agencias AFP, EFE, DPA y Reuters, y Ámbito Financiero

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