Merkel copia a la Thatcher

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Bruselas - ¿Cómo se dice «cobrador de morosos» en alemán?: se dice Angela Merkel. Es la broma ácida que más se escucha estos días entre bastidores de la Comisión Europea en Bruselas, una reflexión sarcástica que, en su esencia, no está exenta de ciertos fundamentos lógicos. Los cerca de 30.000 millones de euros -a tres años- que Berlín deberá poner sobre la mesa para colaborar con el rescate de Grecia vuelven a recordar a los más avezados en lides europeas la frase que pronunció en 1984 la primera ministra conservadora británica Margaret Thatcher en el Consejo Europeo de Fontainebleau: «I want my money back» (que me devuelvan mi dinero). Entonces, la ex «dama de hierro» conservadora hacía alusión a que el Reino Unido ponía, a su juicio, demasiado dinero para la Política Agrícola Común (PAC) de la UE, de la que, al final, se beneficiaba sobre todo Francia.

Por ello, se acordó «devolver» a Londres su «cheque británico», cerca de 5.000 millones de euros anuales, con lo cual se consiguió, al menos, neutralizar un tanto las tendencias euroescépticas de la isla. Por un lado, la canciller Merkel no quiere desempeñar el papel de Thatcher, escatimando la ayuda a uno de los socios europeos en dificultades, pero, por el otro, tiene ante sí en pocos días las elecciones regionales de Renania-Westfalia, el mayor de los «LTMnder» (estados federales) alemanes, donde su formación democristiana, la CDU, se juega gran parte de su futuro político. Y Merkel sabe que sus conciudadanos son, en más de un 80%, según las últimas encuestas, contrarios a insuflar «dinero alemán» en la maltrecha economía helena. Mientras Merkel deshojaba la margarita del «sí ayudaré, no ayudaré» y afirmaba que todavía es muy pronto para activar el mecanismo de emergencia para Grecia, recibió la semana pasada la llamada del presidente estadounidense, Barack Obama, y la visita en Berlín del director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, quienes -finalmente- doblegaron sus resistencias.

Agencia DPA

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