9 de febrero 2018 - 22:44

Merkel enfrenta una ola de reproches por sus concesiones

Los miembros de su propio partido la fustigaron por haber dejado la cartera de Finanzas y Exterior en manos de los socialdemócratas.

Berlín - Las grandes concesiones realizadas por la canciller alemana, Angela Merkel, al Partido Socialdemócrata (SPD) en pos de asegurar la reedición de la gran coalición de Gobierno desató ayer el descontento en el seno del bloque conservador.

"¡Puf! Al menos tenemos aún la Cancillería", tuiteó el abogado de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Olav Gutting, después de que el SPD se quedara con las importantes carteras de Finanzas, Exteriores, Justicia, Familia y Trabajo, y Asuntos Sociales, a pesar de ser el socio menor del futuro Gobierno de coalición.

Mientras, la CDU que lidera Merkel y que en los comicios generales del 24 de septiembre fue con gran diferencia la fuerza más votada, se conforma con los ministerios de Defensa, Economía y Energía, Sanidad, Educación, y Agricultura y se despide además del Ministerio del Interior, que va a parar a manos de su partido hermanado de Baviera, la Unión Cristianosocial (CSU).

En declaraciones a la televisión pública ARD, el diputado Christian von Stetten, considerado miembro del ala más conservadora de la CDU, garantizó que el reparto de ministerios no va a levantar "un estallido de entusiasmo" en el partido.

A su juicio, cuando Wolfgang SchTMuble, responsable de Finanzas en las dos últimas legislaturas, viajaba a Europa "siempre se podía confiar en que negociaba en interés de los alemanes y dejó claro que no puede haber concesiones sin contrapartidas".

"Ahora existe el riesgo de que con un ministro de Finanzas del SPD se mueva más la política europea en el Ministerio", advirtió en referencia a la apuesta de los socialdemócratas por una Europa más solidaria que apoye las inversiones en favor del crecimiento.

"El hecho de que la cartera de Finanzas esté en manos del SPD hace prever un final de la sólida política presupuestaria", declaró, por su parte, Werner M. Bahlsen, presidente del consejo económico de la CDU.

El malestar se hará patente también con toda probabilidad en el congreso del partido el próximo 26 de febrero, donde los mil delegados de la CDU están llamados a votar el acuerdo alcanzado el miércoles. Ese día se convertirá también en el mayor test de la autoridad política de Merkel después de más de doce años como líder de Alemania.

La cúpula de la CSU aprobó ayer el pacto de coalición compuesto por más de 170 páginas y que deberá salvar aún el escollo de recibir luz verde de los más de 460.000 militantes del SPD. El resultado de la votación de los socialdemócratas se dará a conocer como tarde el 4 de marzo.

Agencias DPA y EFE

Dejá tu comentario