7 de febrero 2012 - 00:00

Merkel por fin acepta un salvataje: Sarkozy

Berlín - El apoyo electoral activo de Angela Merkel a un Nicolas Sarkozy en campaña y con las encuestas en contra levanta ampollas en Alemania y en Francia, donde se acusa a la canciller de injerencia, partidismo y cierto aventurismo político.

A juicio de medios y expertos alemanes, Merkel persigue no sólo la reelección de su correligionario para el Elíseo, sino el mantenimiento del sólido eje franco-alemán conformado por ambos al frente de la Unión Europea (UE) para capear la tempestad de la crisis.

La victoria del candidato socialista francés, François Hollande, supondría para Merkel, además de la pérdida de un tiempo precioso para atajar la crisis mientras se forma el nuevo Ejecutivo, la desaparición de un aliado fiel con quien mantiene una sintonía excelente en política económica y exterior.

La canciller y Sarkozy comparten plenamente la necesidad prioritaria del ajuste fiscal sobre cualquier otro asunto, mientras que con Hollande como presidente, Merkel debería empezar de nuevo a trabar una estrategia común con París, debería negociar y, en ocasiones, ceder. Algunos expertos consideran que Hollande instaría a la canciller a rediseñar la estrategia de salida de la crisis, y que contaría con el respaldo de otros países miembros de la UE.

Los críticos acusaron a Merkel de dejarse llevar por sus intereses partidistas siendo canciller, amén de apostar por el «caballo perdedor», lo que la distancia del más probable ganador de las elecciones y, en consecuencia, de Francia.

El viceportavoz del Ejecutivo alemán, Georg Streiter, salió ayer al paso de las críticas vertidas contra Merkel en los últimos días tanto desde la oposición francesa y alemana, ambas socialdemócratas, como desde dentro del Gobierno de coalición de la canciller.

«Aquí se trata de un compromiso personal de Angela Merkel como presidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU)», justificó Streiter en un intento de desligar el papel de la mandataria como líder de su partido de su rol como canciller.

Poco después, la propia canciller ahondó en esta cuestión en su conferencia de prensa conjunta con Sarkozy en París, al ser interpelada por los periodistas.

Mientras el presidente francés esbozaba un obvio gesto de disgusto por la pregunta, la canciller distinguió claramente entre dos «Gobiernos que trabajan de forma muy estrecha» y dos «partidos amigos» que se ayudan mutuamente en campaña.

Además, alegando «normalidad», subrayó que ya en el pasado se han realizado colaboraciones bilaterales, y recordó las últimas visitas a Alemania de Sarkozy y de Hollande.

A la entrevista conjunta realizada ayer en la televisión francesa, agregó Merkel, no acuden los dos juntos como representantes de sus respectivos partidos, sino como líderes de sus países.

Sin embargo, cuando participe en los actos de campaña electoral apoyando a Sarkozy, a lo que se ha comprometido para al menos dos ocasiones, lo hará en calidad de presidenta CDU.

Las críticas a la jefa del Gobierno alemán se dispararon a raíz de las declaraciones de su ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, del Partido Liberal Alemán (FDP), que acusó este domingo a Merkel de violar su perceptiva neutralidad con respecto a procesos electorales externos. «El Gobierno alemán no toma partido en los comicios franceses», afirmó Westerwelle. Por su parte, el director de campaña de Hollande, Pierre Moscovici, aseguró en declaraciones al diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung que es «importante» mantener una «cierta contención».

Agencia EFE

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