25 de septiembre 2009 - 00:00

Merkel llega a las urnas como favorita

La incógnita para las elecciones del domingo es si la canciller alemana, Ángela Merkel, deberá reeditar la «gran coalición» con los socialdemócratas o si podrá formar Gobierno en alianza con los liberales.
La incógnita para las elecciones del domingo es si la canciller alemana, Ángela Merkel, deberá reeditar la «gran coalición» con los socialdemócratas o si podrá formar Gobierno en alianza con los liberales.
Berlín - Unos 62 millones de alemanes están convocados a las urnas el domingo en Alemania, en elecciones legislativas que podrían llevar a la canciller Ángela Merkel a seguir un nuevo período de cuatro años al frente de la primera potencia económica europea.

Estas elecciones determinarán cuál será su próximo socio de coalición, o el Partido Social-Demócrata (SPD) con el que gobierna desde hace cuatro años, o los Liberales (FDP).

Todas las encuestas coinciden en pronosticar un nuevo mandato para esta hija de pastor, de 55 años, que creció en la ex Alemania comunista y que pese a no tener un gran carisma, es inmensamente popular en su país.

Sin embargo, en vísperas de las elecciones, cerca de una cuarta parte de los electores siguen indecisos. Una cifra récord. Por ello, los indecisos se convirtieron en el objetivo de los socialdemócratas para intentar derrotar a la conservadora Merkel.

Los resultados de los tres principales partidos dependen de las coaliciones posibles. La Unión Cristiana CDU/CSU de Merkel espera gobernar con los liberales de FDP. Ese era su objetivo en las elecciones de 2005. Su victoria muy ajustada la obligó a un matrimonio de interés con el SPD y esto podría repetirse.

Las últimas encuestas dan un 34%-35% de intenciones de voto a la CDU/CSU, un 26%-27% al SPD, un 12%-13% al FDP y un 11% a los Verdes, socios potenciales del SPD.

La «gran coalición» que dirige Alemania desde 2005 es ampliamente responsable de la falta de matices de la campaña electoral: además de su falta de carisma, Merkel y su rival socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier gobiernan juntos y comparten la responsabilidad del balance. Steinmeier, un tecnócrata de 53 años que se somete el domingo por primera vez a la votación popular, es vicecanciller y ministro de Relaciones Exteriores.

En los debates parlamentarios sobre la crisis que hundió a Alemania en su peor recesión desde la Segunda Guerra, los comentaristas hablaban de los discursos de «Steinmerkel». Y su único debate televisado fue un encuentro tan amable que uno de sus moderadores los comparó con «una vieja pareja armónica».

Además, Merkel no olvidó que en 2005 su confortable ventaja se hundió peligrosamente antes de las elecciones a causa de sus posiciones liberales: esta vez los conservadores no hicieron ninguna promesa de campaña, centrada totalmente en su persona.

El futuro ocupante de la Cancillería no tendrá una tarea fácil. Tratará de regresar al equilibrio presupuestario, que Alemania casi logró antes de la crisis financiera, sin perjudicar la recuperación.

El desempleo supera el 8% de la población activa y debería aumentar sensiblemente, ya que está contenido por algunos meses por medio de un verdadero arsenal de medidas para evitar los despidos.

Agencias AFP y EFE                                       

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