8 de febrero 2018 - 00:00

Merkel logró reeditar la gran coalición tras hacer importantes concesiones

Alemania deja atrás la mayor crisis política desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, aunque el acuerdo todavía depende de la aprobación de los militantes de la SPD.

DUDAS. Luego que se anunciara el relanzamiento de la alianza de Gobierno con la socialdemocracia de Martin Schulz, los medios de comunicación cuestionaron el verdadero poder de Angela Merkel.
DUDAS. Luego que se anunciara el relanzamiento de la alianza de Gobierno con la socialdemocracia de Martin Schulz, los medios de comunicación cuestionaron el verdadero poder de Angela Merkel.
Berlín - La canciller alemana Angela Merkel demostró ayer su pragmatismo al otorgar grandes concesiones al Partido Socialdemócrata (SPD) de Martin Schulz en pos de asegurar la reedición de una gran coalición que pone fin a la mayor crisis de Gobierno que ha enfrentado el país.

"Fue un camino largo el que nos trajo aquí. Fueron días intensos de negociaciones, pero valió la pena", resumió la mandataria en una conferencia de prensa celebrada en la sede de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), en Berlín.

Pero para comenzar su nuevo mandato de cuatro años, la canciller, de 63, aun tiene que superar un importante obstáculo: el del voto de los alrededor de 460.000 militantes del SPD, que se pronunciarán en una consulta interna por correo que se llevará a cabo durante varias semanas. El partido, creado a finales del siglo XIX, sigue muy dividido sobre la decisión de apoyar un nuevo Ejecutivo liderado por los conservadores.

Para intentar ganarse a los militantes más reticentes, Schulz logró que el acuerdo de gobierno incluya una cláusula de revaluación de la coalición al cabo de dos años, una forma de poner a Merkel en suspenso desde el inicio.

Si los militantes rechazan el entendimiento, la canciller se enfrentará a la difícil decisión de formar un Gobierno en minoría o celebrar nuevas elecciones, dos escenarios inéditos en la Alemania de la posguerra. La consulta entre 460.000 militantes comenzará el 20 de febrero y el resultado se conocerá el 4 de marzo.

Tanto el SPD como los conservadores temen unos nuevos comicios, de los que se beneficiaría sobre todo la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD), como muestran los últimos sondeos, y complicarían aún más la búsqueda de mayorías.

"Hemos hecho concesiones en todo el proceso, también en la distribución de los Ministerios, pero aun así (en la CDU) tenemos ministerios importantes", apuntó la canciller.

En el reparto acordado, los socialdemócratas se hacen cargo del todopoderoso Ministerio de Finanzas, que en las últimas dos legislaturas fue dirigido con mano de hierro por Wolfgang SchTMuble, correligionario de Merkel y artífice de la política de la austeridad alemana.

Además, el SPD, con tan sólo el 20,5% de los votos en las elecciones del pasado 24 de septiembre, su peor resultado histórico, asume departamentos de peso como Exteriores (ver nota aparte), Justicia, Familia y Trabajo y Asuntos Sociales.

Mientras, la CDU que lidera Merkel y que en los comicios generales fue con gran diferencia la fuerza más votada, se conforma con los Ministerios de Defensa, Economía y Energía, Salud, Educación y Agricultura y se despide además del Ministerio del Interior.

Este departamento, encargado de la seguridad en el país y de la gestión de los refugiados, recae en manos de su partido hermano bávaro, la tradicional Unión Cristianosocial (CSU), una de las voces más fuertes a favor de limitar la entrada de solicitantes de asilo en el país.

El tira y afloja también terminó con la renuncia de Martin Schulz como líder de la socialdemocracia alemana, que dejará el cargo cuando todavía no cumplió ni un año al frente y asume la cartera de Exteriores en el futuro Gobierno. Reforzado sale, sin embargo, su correligionario Olaf Scholz, alcalde de Hamburgo, que además de liderar Finanzas, se convierte en vicecanciller.

Las tres formaciones se habían dado de plazo hasta el domingo 4 de febrero para pactar la reedición de una alianza para garantizar un Gobierno estable para los próximos cuatro años. No obstante, las diferencias entre las partes en torno a los seguros de salud, a los contratos temporales encadenados y a cuestiones de política internacional los llevaron a prolongar las negociaciones tres días más de lo previsto.

Merkel gobierna ininterrumpidamente en Alemania desde 2005. Su partido conservador ganó las elecciones generales de septiembre, aunque sin la mayoría necesaria para gobernar.

En la potencia europea se trabajaba desde entonces para intentar cerrar un nuevo gabinete. En la noche electoral y tras sufrir su peor resultado histórico desde 1949, el SPD anunció a bombo y platillo que pasaría a las filas de la oposición.

Descartados los socialdemócratas, Merkel intentó forjar sin éxito una inédita alianza con el Partido Liberal (FDP) y Los Verdes. Tras este primer intento fallido, el SPD accedió finalmente al llamamiento del presidente federal alemán, Frank-Walter Steinmeier, para evitar la repetición de comicios.

De acuerdo con el diario Bild, Merkel cedió demasiado para evitar unas nuevas elecciones. "¿Qué precio pagó? ¡Es casi un sacrificio personal! ¿Qué queda realmente de ella?", insiste el periódico. "Que Merkel ceda de esta manera ilustra la erosión de su poder en materia de política europea", subrayó.

A Angela Merkel no le quedaba margen de error si quería permanecer en el poder. Las elecciones legislativas de septiembre, marcadas por el repliegue de los partidos tradicionales y el avance de la extrema derecha, no proporcionaron una mayoría clara en la cámara de diputados.

Agencias DPA y AFP, y

Ámbito Financiero

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