19 de noviembre 2015 - 00:00

Merlino, oficiante ideal de Uhart

El tono de  María Merlino, sus modales y  canciones aligeran el carácter fuertemente narrativo de “¿Cómo vuelvo?”
El tono de María Merlino, sus modales y canciones aligeran el carácter fuertemente narrativo de “¿Cómo vuelvo?”
"¿Cómo vuelvo?". Basada en cuentos de H.Uhart. Adap. e Int.: M. Merlino. Dir. y Esc.: D. Lerman. Banda Sonora: C. Baliero. Ilum.: I. Gierasinchuk. Vest.: V. Bari. (Sala Santos - Santos Dumont 4040)

Una maestra rural con fuertes ideales y un gran amor por la enseñanza narra al público su azarosa experiencia como docente. De escuela en escuela, esta apasionada lectora de Dostoievski, que filosofa en soledad, no termina de encontrar su lugar en sociedad y mucho menos dentro del sistema educativo.

Tras su apariencia ingenua y pudorosa asoma una mirada incisiva en la que se percibe asombro, sensibilidad poética, interés por la naturaleza, curiosidad ante todo lo humano y un espíritu indomable que, de no optar por la huida, le prendería fuego a todo.

Los bellísimos cuentos de Hebe Uhart "Maestrita", "Una se va quedando", "Antonio Tormo" y "¿Cómo vuelvo?" se amalgaman sin fisuras en el discurso de esta maestra que seduce con su gracia coloquial y arranca carcajadas con sus insólitas reflexiones. Tal como lo señaló Elvio Gandolfo, Uhart es de esa raza de escritores cuyo modo de mirar produce un modo de decir. Su experiencia como docente en colegios rurales nutrió su estilo con imágenes muy coloridas, diálogos chispeantes y divertidas consideraciones sobre el lenguaje, las costumbres y todo lo que se le ponga a tiro.

Bajo la dirección de Diego Lerman (ya trabajaron juntos en otros dos unipersonales, "Nada del amor me produce envidia" y "¿Qué me has hecho, vida mía?") María Merlino da cuerpo a este material con el tono y el ritmo adecuados. Su voz, sus modales, las canciones que entona con seductora naturalidad aligeran el carácter fuertemente narrativo de este espectáculo.

Valiéndose de unos pocos elementos, Merlino dibuja ambientes cotidianos con su accionar. De tanto en tanto, la rodean paisajes campestres proyectados en video. Pero mucho más sugerente que esas imágenes es ese espacio desnudo que rompe la caja escénica para abrirse al infinito. Allí la protagonista transita por un ambiente alucinatorio y nocturnal en el que revive cabalgatas, destrezas criollas y también a la heroína Juana Azurduy.

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