Mes para festejos que no se realizan

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Desde lo estrictamente bursátil, nada malo está sucediendo que no sucediera 3, 6 o 12 meses atrás. Sin embargo, en estos últimos días crece la sensación de que el mercado está desaprovechando un cúmulo de buenas noticias que venimos conociendo en estos días. Como tantas veces, la jornada de ayer arrancó con una suba que hizo avanzar al Promedio Industrial un 0,83% en los primeros siete minutos de operaciones. Sin embargo, pasado el mediodía el indicador retrocedía más del 1%. A partir de ahí se fue recuperando trabajosamente, pero no pudo resistir la presión bajista de los últimos 45 minutos que lo dejaron para hoy marcando un descenso del 0,29% en 10.467,16 puntos. La suba inicial es fácil de justificar, tanto desde lo interno (los muy buenos balances de Visa y las mineras Newmont, Barrick Gold y Eldorado Gold y la merma en los pedidos de seguro por desempleo) como lo externo (la suba de las Bolsas asiáticas impulsadas por los buenos resultados de las petroleras y las suba del euro al máximo de los últimos dos meses frente al dólar); lo que no es tan sencillo de entender es el porqué del cambio de humor y la baja liderada por las empresas de servicios públicos. Incluso, si se quiere, podríamos explicar la leve recuperación que tuvimos por la tarde en base a la nada exitosa colocación de notas a 7 años que realizó el Tesoro (2,9 pedidos por cada oferta para u$s 80.600 millones) y el impulso que esto dio a los papeles financieros. A pesar de todo esto, y que el resultado de la semana se definirá en los próximas horas, el mes está a punto de anotarse como el mejor desde julio del año pasado (el Dow acumula una suba de más del 7%). Lo interesante es que a pesar de esto los ánimos están lejos de ser eufóricos.

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