Lo que tomó estado público en días pasados, ya a punto de cerrar su ejercicio 2009, cambió bruscamente de cuadrante los malos vientos que soplaban sobre ella. Y resulta insoslayable para el inversor, o potencial interesado en sus títulos, darle mucha más vigencia a las recientes novedades que a lo que muestran los números de nueve meses de labor. Si bien poseen el valor de saber sobre qué ratios está parada, importa mucho más: saber hacia dónde va que aferrarse a ver de dónde viene.Ciertamente que la sombradel default que se vino manteniendo sobre vencimientos que sucederán ahora resultaba casi una lápida para un curso que no poseía alicientes. Y a sabiendas de que cuando todo estaba -aparentementeen forma para que pudiera aplicar incrementos tarifarios de un 27% desde el primer semestre, se dilataron de modo implacable. En el tercer trimestre, la sociedad tuvo ingresos un 20% superiores a 2008, pero con costos que treparon un 26% en igual lapso. Y los gastos estuvieron en la misma línea,con subas del 22%. De $ 266 millones facturados, le quedaron limpios $ 113 millones «operativos».
Y al ingresar en la zona baja, surge el gran lastre de sus cargas «financieras», que llevaron $ 158 millones, sellando el destino final del cuadro. Pérdida neta en los $ 39 millones -primera vez en el quinquenio, con negativo-y que si no resulta un número muy corrosivo delataba una tendencia, yendo hacia peor cada vez.
Reflejo de esto sus « acumulados», asumiendo robustos $ 361 millones en contra y con ratios en estado comprometido. Ahora parece llegar la bocanada de oxígeno.


Dejá tu comentario