- ámbito
- Edición Impresa
México: cayó jefe del segundo cartel
Jorge Eduardo Costilla Sánchez, alias «el Coss», ayer al ser presentado por la Policía mexicana. La caída del jefe del Cartel del Golfo puede ser el último logro de Felipe Calderón en su guerra contra las mafias de las drogas.
El capo, uno de los más buscados de México, entró con semblante serio, esposado, con chaleco antibalas y una camisa a cuadros a las instalaciones donde la Secretaría de la Marina lo mostró a los periodistas en Ciudad de México, bajo fuerte custodia militar.
Con la captura de «el Coss», que ocurre una semana después de la detención de otro de los jefes del cartel, Mario Cárdenas Guillén, queda sin figuras visibles la organización que lideró Osiel Cárdenas Guillén hasta su captura en 2003 y posterior extradición en 2007.
Quizás sea también la última gran captura en el Gobierno de Felipe Calderón, que entregará su cargo, después de seis años, el 1 de diciembre, al opositor Enrique Peña Nieto.
El portavoz de la Secretaría de la Marina, José Luis Vergara, informó que «el Coss» fue capturado la tarde del miércoles en la ciudad de Tampico, del nororiental estado de Tamaulipas.
«Jorge Eduardo Costilla Sánchez, alias el Coss, estaba al frente del Cartel del Golfo, considerada la segunda organización delictiva más poderosa del país», señaló Vergara.
«Sigiloso, el Coss superó las divisiones internas y dirigía violentos enfrentamientos en Tamaulipas y Nuevo León contra sus antiguos aliados, Los Zetas», agregó.
El Cartel del Golfo, si bien sigue siendo uno de los grupos más fuertes en México, ha perdido presencia en los últimos años frente a Los Zetas y al cartel de Sinaloa, dos organizaciones con mucha más presencia territorial.
En el operativo de captura participaron 30 infantes de Marina, que persiguieron «un vehículo con hombres armados que ingresaron en un domicilio donde fue sorprendido el Coss, sin ofrecer resistencia».
Junto con él fueron detenidas otras cinco personas, entre ellas el jefe de plaza del cartel para la ciudad de Tampico. Además, horas antes se había capturado a cinco de sus escoltas en la localidad de Buena Vista, también en el estado de Tamaulipas, que limita con Estados Unidos.
Costilla, de 41 años, es un exoficial de Policía de Matamoros y figuraba en la lista de los 37 capos más buscados de la Procuraduría General de México, con una recompensa de 30 millones de pesos (2,3 millones de dólares).
El Departamento de Justicia de Estados Unidos ofrecía, además, 5 millones de dólares por información para su captura.
Vergara dijo que la detención fue posible gracias al trabajo de inteligencia y con información obtenida en el arresto de Cárdenas Guillén el 3 de septiembre y de Juan Gabriel Montes Sermeño, un jefe regional del cartel en Tamaulipas apresado esta semana.
En el operativo se confiscaron dos armas largas, cuatro cortas, 24 cargadores, 460 cartuchos de distintos calibres, tres vehículos y un lote de joyas «de muy alto valor comercial», según el portavoz de la Marina.
Tras la detención de Osiel Cárdenas y la muerte de Ezequiel Cárdenas Guillén, «Tony Tormenta», en 2010, Costilla asumió el mando de la organización delictiva, a la que se acusa de traficar grandes cantidades de droga a Estados Unidos.
Ese año se produjo una ruptura con Los Zetas, el antiguo brazo armado del Cartel del Golfo, que desató una violenta guerra entre las dos organizaciones en el noreste del país.
Además, en septiembre de 2011 comenzó también una pugna dentro del mismo cartel entre el grupo liderado por «el Coss» y la facción de Mario Cárdenas Guillén.
Con esta detención, las autoridades mexicanas han apresado o matado a 23 de los 37 capos y lugartenientes más buscados, que fueron enlistados por la Procuraduría General de la República en marzo de 2009 con recompensas.
Calderón centró su Gobierno de seis años en la lucha contra el crimen organizado. Una de sus primeras acciones fue incluso, un mes después de asumir, la extradición a Estados Unidos de varios jefes criminales, entre ellos, Osiel Cárdenas Guillén.
Pero los golpes dados a los carteles trajeron como consecuencia una feroz guerra entre grupos rivales por territorios y liderazgos, que disparó la violencia a niveles récord.
Según organizaciones civiles, en el Gobierno de Calderón hubo unos 60.000 muertos, en su mayoría por enfrentamientos entre carteles. Peña Nieto ha señalado que una de las prioridades de su gestión será reducir la violencia, aunque sin dar tregua a los carteles.
Agencia ANSA


Dejá tu comentario