México: el narcotráfico, tema de una nueva ópera

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México DF - Los tiempos cambian: en la ópera, los corsarios o los bandoleros de Giuseppe Verdi han dejado lugar, ahora, a otro tipo de delincuentes: los narcotraficantes. En efecto, en el reciente Festival de México acaba de estrenarse «Únicamente la verdad: la verdadera historia de Camelia la Tejana», una ópera que trata directamente el tema del narcotráfico en ese país.

Si bien los traficantes de droga ya han sido habituales protagonistas de los célebres corridos mexicanos, esta es la primera vez en que la lírica se ocupa de este delito, que según las últimas estadísticas ha dejado un saldo de 15.000 personas muertas violentamente en los últimos tres años.

Compuesta por los hermanos Gabriela Ortiz y Rubén Ortiz Torres, la ópera se ocupa de un personaje muy famoso en México, Camelia la Tejana.

Los autores definieron a su obra como «una ópera y corrido/documental experimental». Según la leyenda, Camelia la Tejana era una traficante que llevaba marihuana a través de la frontera entre los Estados Unidos y México, acompañada por uno de sus amantes, Emilio Varela, quien en una ocasión se despide de ella y la abandona por otra mujer. En un corrido dedicado a ellos, se dice: «Hoy te das por despedida/con la parte que te toca puedes rehacer tu vida,/yo me voy pa San Francisco/con la dueña de mi vida». Despechada, Camelia le dispara siete balazos, luego huye con la recompensa por la droga, y nunca más se supo de ella.

Gabriela Ortiz declaró que una vez, al observar en una crónica policial la fotografía de una mujer narcotraficante que lloraba desconsoladamente sobre el cadáver de un hombre al que acababa de matar, tuvo la idea de asociar la historia de Camelia a esa crónica. En México, son muchos los que creen que la historia es cierta, y hay quienes aseguran que la mujer sigue con vida.

El Festival de México, que celebró este año el Bicentenario de la nación, eligió, según sus autoridades, incluir a creadores nacionales que incidieran de forma decisiva en el quehacer contemporáneo, y no vaciló en consecuencia en agregar a su programa una ópera tan polémica.

José Wolffer, su director, declaró que «la obra es un ejemplo de la búsqueda del festival por respaldar propuestas de vanguardia, ofreciendo una óptica singular del trasfondo sobre el cual se desarrolla la vida en la frontera norte y de la violencia producto del tráfico de drogas. Su mayor mérito es indagar sobre la manera en la que se construyen los mitos, en este caso la protagonista y la manera como su historia personal se convirtió en noticia popular».

El corrido en el que se basaron los autores se compuso en 1971, y llevaba por título «Contrabando y traición». Sus primeras estrofas son: «Salieron de San Isidro/procedentes de Tijuana./Traían las llantas del carro/repletas de yerba mala./Eran Emilio Varela/ y Camelia, La Tejana».

En declaraciones a la BBC, la compositora Gabriela Ortiz señaló que «la forma como se construyó el mito es el eje de la ópera. No es la típica historia de una mujer que obedece al hombre y que sufre. Esto es exactamente lo opuesto: une mujer muy fuerte que mata al amante, desaparece y se convierte en una heroína».

«El corrido sobre La Tejana es muy actual en México, a pesar de haberse escrito hace 39 años», agregó. «Todos los días abres los diarios y encuentras algo sobre muertes por el tráfico de drogas. No lo podemos negar, eso vivimos ahora». Al ver la crónica actual sobre una mujer que lloraba sobre el cuerpo de un hombre asesinado, y que se hacía llamar La Tejana, Ortiz explicó que «allí empecé a pensar si Camelia realmente existía o era un mito. Es la idea principal, por qué la gente piensa que existe y cómo los medios construyeron a este personaje popular».

La ópera fue estrenada con dirección musical de José Areán y dirección escénica de Mario Espinosa. Comprende seis escenas y un epílogo, con la participación de personajes que han aparecido en noticieros de TV, incluyendo al compositor de corridos Ángel González y el músico Jorge Hernández, miembro del grupo Los Tigres del Norte, que hicieron famoso el corrido sobre Camelia en los años 70. La partitura incluye 16 instrumentos, entre ellos acordeón, piano, guitarra acústica, metales, percusiones y una banda sonora electrónica.

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