"Las denuncias son absolutamente falsas y mentirosas", declaró Rousseff a periodistas sobre esas acusaciones, que llevaron a la Procuración General de la República a pedir formalmente al STF que investigue la presunta responsabilidad de la mandataria, que está al borde de ser sometida a un juicio con miras a su probable destitución.
"Tengo certeza de que esa investigación demostrará solamente que el senador otra vez mintió, sostuvo Rousseff en alusión a Delcídio Amaral, exlíder del bloque oficialista en la Cámara alta, detenido por el caso y que, convertido en "arrepentido" acusó a la mandataria de intentar obstruir la acción de la Justicia frente a los escándalos.
Los dichos de Amaral complicaron además a unos 30 dirigentes, entre ellos Luiz Inácio Lula da Silva, al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, a tres ministros del gabinete, al líder opositor Aécio Neves y a legisladores muy cercanos al vicepresidente, Michel Temer.
Rousseff condenó también el hecho de que la información sobre el pedido de la PGR al Supremo, antes de ser confirmado en forma oficial, fue conocida a través de la prensa.
"Lamento otra vez que haya ocurrido algo tan grave, como es la filtración de asuntos de los que tomé conocimiento por la prensa" y que "al parecer estaba bajo secreto de sumario", declaró Rousseff.
En ese marco, adelantó que ha decidido pedirle a la Abogacía General del Estado que exija al STF que se investigue esa filtración, pues el asunto "es muy grave", porque "si luego se comprueba que no hay nada (en la denuncia), el daño ya está hecho".
La presidenta apuntó que "extrañamente eso surge en vísperas de la votación en el Senado", en el que una comisión especial decidirá mañana si remite al pleno de esa cámara el informe que recomienda la instauración de un juicio político.
| Agencias EFE, Reuters y AFP |


Dejá tu comentario