24 de agosto 2011 - 00:00

Miles de dudasy una sola certeza

Paso en falso. Horacio Agulla es tackleado por Andy Powell. El seleccionado argentino dejó dudas de cara al Mundial de Nueva Zelanda.
Paso en falso. Horacio Agulla es tackleado por Andy Powell. El seleccionado argentino dejó dudas de cara al Mundial de Nueva Zelanda.
Pero fue un espejismo. Una imagen que no se pudo sostener. Cuando las piernas comenzaron a pesar, los europeos mostraron mayor convicción en sus movimientos y una gran claridad para pensar sus decisiones. Se notó mucho que la táctica argentina estaba aprendida de memoria, no está trabajada en la cancha. Los movimientos eran lentos y descoordinados ante el menor síntoma de presión. Es decir, Los Pumas sorprendieron al comienzo con un rival acomodándose en la cancha. Cuando los locales cumplieron con su cometido, quedó en claro cuál de los dos ganaba la batalla táctica.

Se habló mucho de errores defensivos, de desconcentraciones. Nada más alejado de la realidad. Lo que falta es trabajo. Las líneas de tackle no respetaban un orden, había una gran ansiedad por adelantarse y eso provocó un gran desequilibrio.

Los galeses se encontraron, casi sin proponérselo, con un 2-1 beneficioso para sus intentos de llegar bajo el ingoal.

Otra verdadera odisea fueron las formaciones. La fortaleza del scrum galés ya había sido resaltada en otra oportunidad y, aún así, Los Pumas cayeron en ese duelo. Pero más que por la potencia fueron las malas decisiones las que inclinaron la balanza en ese ítem. Lo mismo pasó con el line. Aún cuando en ese aspecto fue uno de los pocos que la era Phelan había demostrado grandes avances. Pero claro, con la arboleda del SIC como testigo es una cosa. Con Gales enfrente y con el Millenium con 51 mil personas es otra. Aún así, hay algo para rescatar. Si bien Los Pumas dieron un paso en falso, el tiempo apremia y el futuro inmediato pinta algo oscuro, se puede decir que se fallaron en detalles. Los dos tries anotados por los galeses fueron producto de cosas que se pueden resolver trabajando.

La única respuesta que puede surgir en este momento a todas esas dudas es que esa bendita mística, ese fuego sagrado, ese orgullo por usar la celeste y blanca, se erija para tapar esos errores.