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Militantes de Zelaya coparon rutas, mientras Chávez atiza guerra civil en Centroamérica
Seguidores de Manuel Zelaya caminan ayer hacia un piquete en Tegucigalpa. El mandatario derrocado apuesta a que la presencia en las calles no decaiga hasta ser restituido.
La situación es tensa y promete acelerarse durante el fin de semana. Chávez se encontró con su escenario preferido: «La situación de Honduras tiende a complicarse, se tensa más, y ojalá, Dios no lo quiera, pero pudiera terminar en una guerra civil que pudiera desparramarse sobre Centroamérica», dijo desde La Paz, Bolivia, donde participa en las celebraciones del bicentenario del grito libertario.
El mandatario venezolano dijo que Zelaya está dispuesto a regresar a Honduras a retomar la presidencia, y hasta morir ingresando a su país por tierra o mar.
Esta información fue ratificada por el presidente de Ecuador Rafael Correa. «Zelaya nos ha comunicado que está dispuesto a regresar a Honduras, así tenga que morir en Honduras. Pero él quiere estar con su pueblo y esta decisión cuenta con el respaldo de sus colegas y amigos del ALBA, y creo de toda América Latina», sostuvo.
Al cierre de sus declaraciones, Chávez vaticinó con ironía que «Zelaya vuelve en Honduras y este 'Goriletti' (alusión a Roberto Micheletti) va para el basurero de la historia porque trató de retrocedernos a los siglos pasados».
Siguiendo con esta tónica y en un cerrado apoyo al Gobierno constitucional de Honduras, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) José miguel Insulza explicó que «el pecado original debe ser lavado». Cualquier solución «necesariamente tiene que pasar por la reinstalación de Zelaya», insistió Insulza, quien calificó el golpe de Estado del 28 de junio como una «violación de la democracia» y un «paso atrás para toda la región que no se puede permitir».
Estas palabras son una tajante respuesta a la posibilidad que planteó Micheletti de renunciar al cargo si es que se buscaba un sucesor que no fuera Zelaya.
La postura de la OEA encontró eco en las palabras del presidente costarricense y mediador en el conflicto hondureño, Oscar Arias, quien aseveró que «el restablecimiento del orden constitucional pasa por la restitución del presidente José Manuel Zelaya», y anticipó que en la reunión del sábado con el gobernante depuesto y Micheletti va a «a proponer un gobierno de reconciliación nacional», para lo cual recomendará «hablar de una amnistía sobre delitos políticos, en particular para Zelaya», sobre quien la Justicia hondureña ha emitido una orden de captura por 18 delitos.
Los manifestantes en Tegucigalpa advirtieron que, si no hay avances, realizarán un paro nacional el lunes, y en el entorno de Zelaya anuncian un regreso del ex mandatario de cualquier manera.
Agencias EFE, Reuters, ANSA, AFP y DPA


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