La empresa canadiense, que perdió su joya de la corona cuando el Gobierno de Venezuela puso fin a la concesión que tenía para explotar una mina de oro en es país en 2009, busca agresivamente nuevas jurisdicciones para ejecutar la decisión que tomó el panel arbitral del Banco Mundial el año pasado. La medida la toma Gold Reserve mientras otros casos que presentaron empresas como Exxon y ConocoPhillips ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI) del Banco Mundial están sumidos en demoras legales.
Sus acciones pueden afectar a los tenedores de bonos. La minera anunció el lunes que entregó a bancos en Luxemburgo el equivalente a órdenes de embargo relativas al pago de 700 millones de dólares en intereses de bonos y fondos venezolanos, como parte de su creciente campaña para obtener una compensación tras la disputa arbitral. "Sin duda, también estamos acudiendo a otras jurisdicciones", dijo el presidente de la empresa, Doug Belanger. "Cualquier cosa que sea un activo comercial del Gobierno de Venezuela está sobre la mesa", comentó. Gold Reserve tiene en su radar a los países que posean "mejor jurisdicción, una ley favorable y que tengan la mayoría de los activos (de Venezuela)", dijo sin ofrecer más detalles.
Las actuaciones de Gold Reserve ponen más presión sobre el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en medio de las crecientes preocupaciones que surgen en el mercado internacional sobre la capacidad de su Gobierno para cumplir con los pagos de la deuda externa y evitar una eventual quiebra técnica por laudos arbitrales no cancelados. Los ingresos en divisas de Venezuela se han reducido este año un 60%, por la caída del precio del petróleo, fuente de nueve de cada 10 dólares que ingresan a su economía.
Hasta ahora Gold Reserve y Venezuela llevan adelante procesos legales por este caso en tribunales de Francia, Luxemburgo y Estados Unidos, países en los que el presidente de la compañía minera espera se anuncien decisiones al respecto este año. Venezuela tiene activos estratégicos para su negocio en el extranjero. En Estados Unidos, el Estado venezolano posee el complejo refinador Citgo Petroleum, y tiene participaciones en la refinería de Chalmette en Luisiana. También es dueño de una red de refinerías en el Caribe, Suecia y Reino Unido. El Gobierno de Maduro ha evaluado vender algunas de estas unidades en años recientes, sin concretar ninguna operación hasta ahora. Algunos analistas sospecharon que Venezuela buscaba de esta forma reducir el riesgo a que algunos de estos activos fuesen embargados por empresas que reclaman una indemnización tras la ola de nacionalizaciones que inició el fallecido Hugo Chávez.
| Agencia Reuters |


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