Una brecha en los rendimientos entre los bonos del Tesoro a 10 años en Estados Unidos y la deuda en Alemania, el referencial de la zona euro, alcanzaba casi un máximo de 15 años, atrayendo a los inversores a comprar dólares ante las expectativas de un alza en las tasas de interés en Estados Unidos.
A medida que la primera economía del mundo repunta, es probable que la Reserva Federal ponga fin el próximo mes a su programa de compra de bonos, introducido bajo una política de alivio cuantitativo para abordar la crisis financiera, y probablemente comenzará a elevar el costo de la deuda el próximo año.
En contraste, es posible que el Banco Central Europeo expanda aún más su política monetaria ultralaxa, y podría recurrir a comprar deuda del Gobierno para reactivar a la alicaída economía de la zona euro y evitar una deflación. Hasta el momento, la debilidad del euro no ha generado protestas de las autoridades a nivel global, dado que están conscientes de que el BCE tiene pocas otras alternativas que debilitar la moneda para impulsar la economía.
"La fuerza del dólar ha sido el tema recurrente de la sesión del miércoles", afirmó Simon Smith, analista de FxPro. El movimiento prosiguió ayer, y la subida del dólar se extiende ya a lo largo de "11 semanas consecutivas, lo que no se veía desde el lanzamiento de los tipos de cambio flotantes a principios de los años 1970", según Smith.
"La divergencia de política monetaria entre la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y el BCE es muy evidente", según Jameel Ahmad, de FxTM. Mientras el BCE tiende a flexibilizar aún más su política monetaria, "la Fed va a acabar con su llamada política de flexibilización cuantitativa dentro de menos de un mes, lo que es un gran paso hacia la normalización de su política monetaria", según Ahmad.
| Agencias AFP y Reuters |


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