10 de agosto 2011 - 00:00

Mirando al norte

Mirando al norte
La Rosa venció a Gales por 23 a 19. Si bien parece un resultado exiguo, fue uno de esos partidos en donde el ganador nunca está en duda. Más allá de que los galeses abrieron el marcador, Inglaterra reguló fuerzas, aprovechó el pie del interminable Jonny Wilkinson y dominó a un rival que no presionó demasiado. Se animó poco a desplegar su juego y jugó mucho por el centro. Y allí se frunce el entrecejo argentino.

Su pack traduce su peso en potencia y a veces se torna incontrolable para los rivales. Aún así, le faltó coordinación e ideas para encontrar espacios por afuera. En fin, no encontró un plan B, aunque no le hiciera falta en este partido. Además, jugó con pocos jugadores considerados a priori titulares.

Por su parte, el Dragón (que integrará el Grupo C) dejó como saldo una buena defensa, un gran entusiasmo para ir al frente y algunas apariciones interesantes como la del wing de 19 años George North.

La historia de Escocia fue diferente. De movida, se puede decir que se enfrentó a un rival de más peso y experiencia como Irlanda, a pesar de sus ausencias, al que terminó derrotando sobre el final por 10 a 6. Ambos equipos jugaron con demasiada cautela y cada movimiento era una evidente muestra de temor. Mucho juego con el pie y trabajo de forwards fueron una constante en el match. Los escoceses quedaron maniatados por la visita y nunca pudieron instalarse en el campo contrario, a pesar de contar con el Murrayfield de Edimburgo como marco. Aún así, la tarea de su primera línea fue impecable en el scrum, sacando de problemas al equipo y su octavo, Johnnie Beattie, fue vital en el juego por el centro de la cancha. La primera línea de tackle funcionó a la perfección ante un equipo más versátil y agresivo. Aún así, el contraste de su gran trabajo defensivo es su generación de ataque. Es un equipo fácilmente controlable y muy previsible, más allá de esa escapada final de Joe Ansbro que le dio el agónico y muy festejado triunfo.