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Mirando al norte

Su pack traduce su peso en potencia y a veces se torna incontrolable para los rivales. Aún así, le faltó coordinación e ideas para encontrar espacios por afuera. En fin, no encontró un plan B, aunque no le hiciera falta en este partido. Además, jugó con pocos jugadores considerados a priori titulares.
Por su parte, el Dragón (que integrará el Grupo C) dejó como saldo una buena defensa, un gran entusiasmo para ir al frente y algunas apariciones interesantes como la del wing de 19 años George North.
La historia de Escocia fue diferente. De movida, se puede decir que se enfrentó a un rival de más peso y experiencia como Irlanda, a pesar de sus ausencias, al que terminó derrotando sobre el final por 10 a 6. Ambos equipos jugaron con demasiada cautela y cada movimiento era una evidente muestra de temor. Mucho juego con el pie y trabajo de forwards fueron una constante en el match. Los escoceses quedaron maniatados por la visita y nunca pudieron instalarse en el campo contrario, a pesar de contar con el Murrayfield de Edimburgo como marco. Aún así, la tarea de su primera línea fue impecable en el scrum, sacando de problemas al equipo y su octavo, Johnnie Beattie, fue vital en el juego por el centro de la cancha. La primera línea de tackle funcionó a la perfección ante un equipo más versátil y agresivo. Aún así, el contraste de su gran trabajo defensivo es su generación de ataque. Es un equipo fácilmente controlable y muy previsible, más allá de esa escapada final de Joe Ansbro que le dio el agónico y muy festejado triunfo.

