Mirtha Legrand cerró su año con un almuerzo tinellizado

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El último programa del año para Mirtha Legrand coincidió ayer con el último «Showmatch» de Marcelo Tinelli. Para celebrarlo, ambos compartieron el almuerzo, con clima de comida navideña, videos de barras bullangueras y balance, para conversar como de madre a hijo. Mirtha no se privó, como es su costumbre, de hablar más que su entrevistado y de cuestionarlo, pero sobre todo de felicitarlo, justificarlo y halagarlo. Tinelli respondió con regalos y sorpresas para una Legrand feliz, que celebró y exhibió el trofeo, recién al final. El gancho en TV, que nunca debe faltar, hasta cuando se trata de tener a Tinelli sentado a la mesa. El rating minuto a minuto marcó un pico de 11.3, número que al día siguiente suele bajar, como ocurrió con Susana Giménez.

Se conversó bastante sobre política y actualidad, pero no hubo reclamos fuertes por la inseguridad o la violencia. Será que ya no potencia el rating como hace dos meses. En cambio, imbuidos de espíritu navideño, Mirtha y Tinelli pidieron por la paz, la armonía y el amor. El dueño de «Ideas del Sur» resultó menos combativo que hace unas semanas, cuando se refirió al Gobierno o a los Kirchner.

En cambio resultó más enfático en relación a la Ley de Medios: «Antes me hubiera gustado tener un canal pero hoy, como está el negocio de la televisión y sobre todo con esta ley de medios, no. Un canal de afuera como Warner puede tener 20 señales, pero acá no. Cómo se entiende. No sé con qué intención se está haciendo esta ley, todos queríamos que cambiara, pero me parece que se apuró mucho y que se tendría que haber trabajado más y entre todos».

Sin embargo, más tarde Tinelli habló de una Cristina de Kirchner «sensible, excelente persona, elegante, inteligente, con quien hablé por teléfono algunas veces, comí con ella y estuve en Olivos». Tinelli admitió tener buena relación «con Cristina y con Néstor», recordó cómo lo habían ayudado a terminar una obra en Bolívar, que lleva el nombre de su abuelo y no negó haberlos acompañado en diversos actos.

Pero entonces Mirtha no pudo sino discrepar en casi todo con su invitado. Primero cuestionó «¿Cristina sensible? tiene un carácter» y pronto pareció redimirla, basada en una anécdota personal: «Una vez entrevisté a Isabelita, y me confesó lo difícil que era manejar el país, ¿debe serlo no? Ella decía que movía un dedo y salían traidores». Ya que hablaban de presidentes, Tinelli se mofó de la frase de ayer de Fernando de la Rúa, quien dijo «me chafaron los ahorros», un término francamente vulgar y en desuso («chafar», no «ahorros», que no es vulgar aunque también esté en desuso).

Tinelli abría tanto su boca para reír que recordaba el mal momento que le había hecho pasar a De la Rúa en «Showmatch» (en la era de la «política tinellizada» de Juan Pablo Baylac) coronado más tarde por la parodia de la que participó el propio Kirchner cuando recién asumía la presidencia y no había hecho enojar al alegre animador con la Ley de medios.

Pero Legrand volvió a preocupaciones concretas, como la inseguridad, la desocupación, la droga, la salud y la educación. «Son cosas que el gobierno tiene que resolver, ¿a vos que te preocupa Marcelo?». El conductor de «Showmatch» dijo estar molesto por «el clima de violencia verbal». Pero no se refería, desde luego, a los escándalos promovidos en su programa, sino al que termina en la violencia física y el proyecto de país que va por encima del gobierno de turno. Como en sus sueños solidarios, concluyó: «Yo siento que hay muchos argentinos que pueden cambiar el país y cada uno desde su lugar».

No faltó el momento genealógico, pues se habló de toda la familia Tinelli, donde calificó a su madre como «un moplo terrible pero la adoraba y la extraño», y no pudo fantasear demasiado cuando Mirtha le preguntó si le gustaría ser abuelo.

Tinelli osciló entre confesiones de parte y algunas afirmaciones que resultan difíciles de creer. Asumió que cuando sube el rating, le suben el pulgar y entonces continúan con lo mismo, lo que llevó a tener a Ricardo Fort 40 minutos seguidos en pantalla, o a potenciar la pelea con Matías Alé. Sin embargo, inmediatamente después, recordando aquel dolor suyo que le provoca la violencia verbal, dijo preocupado que «en un momento me parecieron fuertes las peleas entre Fort y Alé, eso fue raro, pasa en un programa en vivo».

Sin ironía, Tinelli calificó a la TV argentina como una de las mejores del mundo, «mejor que la mexicana, la brasileña o la italiana, que es muy floja», cuando el formato que lo alimentó durante 3 años, «Bailando por un sueño», fue comprado a Gran Bretaña. Se refirió a las buenas ideas de la TV argentina, «y que en el MIPCOM de Cannes es muy reconocida». A tal feria los productores locales viajan años tras año para importar formatos. En el 2010 «Showmatch» tendrá 4 ediciones diarias que habrá que llenar con algo de lo que compren en el exterior más un reciclaje de «Ritmo de la noche», que Tinelli dijo querer ree

Mirtha habló de la TV con «tetas y colas», que Tinelli invitó a cambiar si al público no le gusta, «para eso existe el zapping y está bien que haya a quienes no les guste. Vamos en horario de contenido adulto». Pero se amparó en que la explosión de Internet muestra todo, con lo que es vital aggiornarse.

Varias veces Tinelli usó el mismo calificativo para referirse a diferentes tópicos: «muy lindo». Dijo que era «muy lindo» que los empresarios se reunieran con el Gobierno, «muy lindo» que YPF extrajera petróleo de las Malvinas, «muy lindo» invertir en el país y dar trabajo a 800 personas entre sus tres ocupaciones (el voley, la fundación y la productora) y «muy lindo» que los argentinos luchen por el amor.

Tanta belleza generó el momento propicio para un brindis, que Mirtha pidió se hiciera por Sandro, aunque rápido dudó «¿Corresponde brindar por alguien que está enfermo?» y Tinelli la avaló. Así que ambos brindaron por «Roberto querido» y acto seguido mencionaron a dúo que «Con Fresita, la magia está adentro».

Tinelli le había prometido a Mirtha una sorpresa para el final. «¿Otra más? me llenaste de regalos?» dijo ella, quien exhibió sus tres enormes anillos de brillantes (propios) y se colocó un cuarto (obsequio de su invitado) en el dedo que le quedaba libre. Cuando volvieron del corte, Tinelli se convirtió en conductor y recibió al imitador de Legrand que estuvo en «Gran cuñado Vip». Lo presentó, se dobló de risa como hace siempre, y emuló el derecho a réplica que en su momento tuvo a Mirtha parada en el estudio de Tinelli. Aquí estaban todos sentados, en los sillones del living, con el arbolito de fondo.

Acaso por tratarse del último almuerzo del año Legrand pidió a Tinelli un nuevo brindis, que el conductor aprovechó para mirar a cámara y pedir por tranquilidad, vivir mejor, la educación, la salud y el amor. «Te felicito por tu honestidad, porque hacés las cosas de corazón, bueno y para tener rating, que es completamente lícito». Se lo dijo Mirtha a Tinelli, en la frase menos maternal de la tarde. Muy lindo.

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