25 de enero 2017 - 00:11

Misión imposible: convencer a Trump de que Argentina es “socia”

• HAY 60 DÍAS PARA ABRIR NEGOCIACIONES, PERO AÚN NO SE SABE CON QUIÉN
Se intentará “explicar” que el país tiene déficit crónico con EE.UU. y que la producción local no afecta a trabajadores norteamericanos. Si falla la estrategia, se piensa en la OMC.

Mauricio Macri y Donald Trump
Mauricio Macri y Donald Trump
 El Gobierno intentará, durante los 60 días que tiene de suspensión la exportación de limones a Estados Unidos, negociar con el Gobierno de Donald Trump (o al menos explicar desde Buenos Aires), con la tesis de que la apertura de ese y otros sectores a los envíos locales no afecta la producción de ese país. Y que, en todo caso, es complementaria a las altas y bajas de la demanda interna norteamericana. Lo mismo sucedería con los envíos de carne y otros que hasta fines del año pasado Argentina venía negociando con los técnicos del Gobierno de Barack Obama para poder acceder a ese mercado. Se intentará, además, explicar a los Estados Unidos que la producción local de las empresas de ese país no es competidora en el comercio internacional de las norteamericanas.

La estrategia que intentará desplegar el Gobierno de Mauricio Macri es convencer a los hombres de Trump que manejan el comercio exterior de que la Argentina y su política de exportaciones a EE.UU. no entran en la lógica del republicano en el sentido de que las empresas radicadas en otros países envíen productos a EE.UU. sustituyendo puestos de trabajo en Estados Unidos. Y que, por el contrario, las ventas locales son complemento de la división productiva de ese mercado, ya que la mayoría de los productos locales enviados son materias primas con algún valor agregado. Y que las importaciones que vienen desde los Estados Unidos provienen de rubros vinculados a los bienes de consumo, bienes de capital y bienes intermedios, precisamente los sectores que Trump quiere potenciar dentro de la industria norteamericana.

Aún desde Buenos Aires no están identificados con nombre y apellido quiénes son los funcionarios, técnicos o asesores de Trump que llevaron ante el presidente norteamericano la situación de los limones locales. Se sospecha en la Argentina que en realidad fue una decisión tomada de manera generalizada con otras restricciones a las importaciones, y que afectaron a varios países. La tesis es que no hay nada particular contra el país (mucho menos contra Macri), y que habrá que aprovechar los 60 días que otorgaron los Estados Unidos de suspensión para explicar la realidad comercial entre ambos estados, y la potencial complementariedad bilateral.

En Buenos Aires se asegura que los números del comercio exterior favorecen la tesis del Gobierno argentino. Según los datos que el INDEC publicó ayer sobre los resultados finales de 2016 de la balanza comercial, el país tendría un severo déficit con Estados Unidos por u$s2.500 millones, fruto de exportaciones por 4.485 millones e importaciones por 6.985 millones de dólares. Se afirma además que el país viene teniendo déficit comercial con el mercado norteamericano de manera crónica desde hace más de cinco años, y que el desequilibrio se profundizó entre 2015 y 2016, pese a que el país logró superávit comercial el año pasado por u$s2.118 millones. Afirman en Buenos Aires que, en todo caso, las quejas deberían venir desde la Argentina, y no al revés.

Ayuda

Como el tiempo apremia y aún no hay puentes bilaterales sólidos entre las dos administraciones, se pedirá ayuda privada. Puntualmente se recurrirá a la Cámara de Comercio de los Estados Unidos de América en la República Argentina (AMCHAM), donde la mayoría de los socios son (en sus cúpulas norteamericanas) de los primeros interlocutores públicos con los que Trump se dejó mostrar en sus primeros días en Washington. Entre otros integran la Cámara los principales bancos, automotrices, empresas de tecnología, laboratorios, agropecuarias, químicas y agroquímicas, petroleras, compañías de productos de consumo masivo, supermercados y aseguradoras, de capitales norteamericanos con operaciones y producción local. Muchos de los CEO norteamericanos de estas compañías, al menos por las primeras fotos que se distribuyeron desde la Casa Blanca, ya se reunieron con Trump, y deberían colaborar, según la visión argentina, en la explicación de la tesis local. Hay una oportunidad única para esto. La AMCHAM organiza con la publicación The Economist un megaevento en Buenos Aires (sucesor del Davos argentino de 2016) para el 8 de marzo próximo, donde se volverá a presentar al país como un "mercado de oportunidades únicas" con "potencialidades inmejorables" a partir del cambio de Gobierno de 2015. Volverán a hablar casi la totalidad de los integrantes del gabinete nacional, economistas privados, varios CEO invitados, y la intención es que llegue hasta Buenos Aires algún invitado especial que tenga poder decisorio en el Gobierno de Trump.

Si toda esta estrategia no da resultado, y si los cierres comerciales a las exportaciones argentinas continúan, en Buenos Aires hay un Plan B: denunciar al Gobierno norteamericano ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) o algún organismo internacional similar por alteración de las reglas de juego. Reconocen, sin embargo, que sería un camino largo.

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