Misión para Lorenzino: lograr una baja veloz del riesgo-país

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• En el año subió un 85%.
• Empresas y provincias no logran crédito externo

Más que volver a los mercados internacionales, la principal tarea que tiene por delante el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, es avanzar hacia una rebaja del riesgo-país. De lo contrario, no sólo el Gobierno quedaría imposibilitado de conseguir dinero fresco en los mercados internacionales, sino que tampoco podrían hacerlo empresas, bancos ni Gobiernos provinciales.

Para la Casa Rosada, el tema no es tan grave ni acuciante. Para el año próximo está previsto acceder nuevamente a las reservas para cancelar parte de los vencimientos de deuda que se presentan. En total, se utilizarán unos u$s 5.200 millones. Y lo que falta para cubrir las necesidades financieras se obtendría a través de la colocación de deuda intrasector público, es decir, ANSES, AFIP, PAMI y otros organismos.

Sin embargo, ni el sector privado ni las provincias tienen esta facilidad. No sólo no pueden acceder a las reservas del BCRA, sino que tampoco pueden efectuar colocaciones de deuda entre organismos. Por lo tanto, la única alternativa que les queda para conseguir financiamiento de mediano y largo plazo es la emisión de deuda en el exterior. Pero hoy los mercados están directamente cerrados para emisiones de la Argentina, ya sea del Gobierno nacional o de otro tipo de emisores.

El 2011 tuvo, en ese sentido, un comportamiento muy distinto entre el primer y el segundo semestre. En la primera parte del año accedieron al mercado Tarjeta Naranja, Banco Galicia y la provincia de Buenos Aires, entre los casos más destacados. Pero luego de mediados de año varias emisiones tuvieron que ser aplazadas sin nueva fecha. El caso más notorio fue el de YPF, que en julio había salido a buscar u$s 300 millones. El agravamiento del contexto internacional y la suba del riesgo-país local impidieron efectuar esa emisión, en la que la petrolera procuraba una tasa inferior al 7% anual.

También quedaron esperando su turno otras empresas, como Aeropuertos Argentina 2000, Pan American Energy y, entre los emisores subnacionales, la Ciudad de Buenos Aires.

Opción

Varios optaron por conseguir dinero fresco en el mercado local, aunque las condiciones son muy distintas. Se trata de financiamiento en pesos y de corto plazo.

El Gobierno porteño, que tiene buena reputación en los mercados porque no defaulteó ni siquiera en plena crisis de 2002, no pudo colocar deuda por u$s 500 millones a cinco años afuera y se conformó con el equivalente a u$s 85 millones a un año en el mercado local. En la lista son muchos los que quieren seguir sus pasos, ante la evidencia de que las chances de colocar un bono afuera hoy son escasas.

El riesgo-país argentino es el que más subió entre los emergentes en 2011: nada menos que un 85%, hasta superar los 900 puntos básicos. Esto significa que un bono argentino rinde 9 puntos porcentuales más que un bono norteamericano de similar duración.

En cambio, el riesgo brasileño es la quinta parte, apenas se ubica en 210 puntos, y el uruguayo está en 190 puntos. Ambos países, al igual que otros de la región, acceden en forma regular a los mercados de deuda, pagando tasas por debajo del 5% anual en dólares.

En la primera parte de 2011, el ingreso de estos dólares financieros complementó el superávit comercial y ayudó a mantener el nivel de reservas, a pesar de los pagos de deuda que se efectuaron. Pero esto se cortó en la segunda parte del año, ante la imposibilidad de los potenciales emisores a conseguir fondeo externo.

Por eso, la tarea de bajar el riesgo-país este año será un tema clave para la nueva conducción de Economía, no tanto por las necesidades de caja del Gobierno, sino para conseguir un mayor ingreso de divisas que permita aumentar el nivel de reservas internacionales. El único país que hoy supera el nivel de la Argentina es Venezuela, con un riesgo de 1.200 puntos básicos.

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