11 de diciembre 2015 - 00:00

Mitos, leyendas y costumbres de navidad

A partir de diciembre, la Ciudad de Buenos Aires se convierte en un extraordinario escenario que permite recorrer mitos, leyendas y costumbres de la Navidad. Los shopping son decorados especialmente para que los visitantes se sientan invadidos por un clima de fiesta, para que entren en ese mundo de fantasías del que nunca está ausente Papá Noel. Y el resto del mundo no está ajeno a esta celebración.

Mitos, leyendas y costumbres de navidad
Definitivamene, en diciembre, el mundo se viste de Navidad. Los comercios se adornan con símbolos navideños y detalles tradicionales. Las calles se engalanan. Se cubren de luces que tienen la forma de la estrella de Belén, aquella que se dice que anunció el nacimiento de Cristo. Casi no es necesario hacer una recorrida especial para encontrarse con esas cosas que aparecen a cada instante.

Y a medida que pasan los días es cada vez mayor. Se suman los aspectos declaradamente religiosos. Los pesebres escultóricos y vivientes. El aire se llena de villancicos y tres colores dominan la escena: el dorado, el rojo y el verde. Desde la perspectiva mitológica, son una aclamación de la vida. Esos colores aparecen como constantes de vitalidad en todos los pueblos.

El dorado o amarillo está en la celebración del sol, tenga un nombre azteca o el de Apolo entre griegos y romanos. El rojo sangre es la corriente nutriente de la vida. El verde, la naturaleza en su constante renacer, y en su esplendor. En los países donde comienza el invierno esos signos recuerdan que la vida continúa más allá de la nieve, reclama que el dios sol crezca en sus destellos, brille con mas fuerza, y que el futuro sea de esperanza.

VERSIONES NAVIDEÑAS

Lo cierto es que la celebración de Navidad se expandió por todo el mundo y en la actualidad es objeto de versiones que responden a diversas improntas culturales, que festejan el nacimiento de Jesucristo a primera hora del 25 del diciembre.

Un recorrido por las celebraciones más características lleva principalmente por países de Europa y América. El espíritu de dedicar buenas acciones y augurios es compartido, así como la simbología encabezada por el árbol navideño y Papá Noel. Claro que luego en cada sitio del globo se aplican variaciones al ritual, en tiempos y modos, e incluyendo personajes y objetos -como por ejemplo los muñecos de fruta en Alemania o el muérdago en Gran Bretaña y Estados Unidos- que son totalmente ajenos a otras culturas occidentales.

Finlandia tal vez sea el país con mayor autoridad para hablar de Papá Noel, Santa Claus o San Nicolás, ya que en teoría son los más cercanos a él. Cuenta el mito popular que el anciano de barba blanca que viaja en un trineo volador tirado por renos vive en una región llamada Korvatunturi, al norte del Círculo Ártico. Con esta historia a cuestas, en Helsinki y en las principales ciudades, especialmente Turku, la antigua capital, le ponen mucho empeño al invernal festejo de Navidad, arrancando desde varios días antes con las decoraciones, en veladas que llaman «pikku- joulu», «pequeña Navidad». La tradición también incluye tomar un sauna la víspera de Navidad.

El festejo principal para la religión cristina oficial se da en la sede del Vaticano. Allí el ritual indica que, antes de la tradicional Misa de Gallo -que representa el nacimiento terrenal de Cristo-, el papa Francisco inaugura el pesebre en la Plaza de San Pedro y luego enciende el Cirio de la Paz. En Alemania, los preparativos comienzan el 6 de diciembre y hacen foco en la gastronomía, cocinando casas de jengibre y pequeños muñecos de fruta que utilizan como decoración. Aquí los niños se comunican: Christkind, figura alada que distribuye regalos y sería un ángel enviado por Jesús.

Los franceses tienen una costumbre similar a la que en la Argentina se da en el día de los Reyes Magos: en la víspera de Navidad los niños dejan sus zapatos junto a las chimeneas y lo padres dejan sobre éstos los regalos.

En Italia, romanos y napolitanos a la medianoche rompen vajilla vieja como metáfora de un corte con el pasado. Si de villancicos se trata, los de mayor prestigio probablemente sean los tradicionales del Kings College de Cambridge, en el centro de Inglaterra. Los ingleses también realizan los mummings, obras protagonizadas por personas enmascaradas.

Fervientes católicos, los españoles comienzan a generar ambiente navideño desde el 8 de diciembre, con la festividad de la Inmaculada Concepción, que cobra mucha fuerza en la zona de Sevilla. En todo el país ponen mucha dedicación en el armado del pesebre, al cual se dedican todos los miembros de la familia.

En América es tal vez Estados Unidos el país que más simbología navideña despliega, al punto de acreditarse el cambio de vestimenta de Papá Noel, que en el siglo pasado mutó del verde al rojo por campaña de la Coca-Cola. Se distingue aquí el muérdago, cargado de mitología celta, al que le atribuían poderes mágicos.

En Sudamérica, como ocurre en la Argentina, la tradición tiene un fuerte componente familiar, de reencuentro y recogimiento, con un despliegue de gastronomía vinculado a la raíz colonizadora de cada país. Un destino atractivo para vivir la Navidad es Gramado (Brasil). ¿Brasil con un Papá Noel abrigado? Así es en Gramado, conocida como La Suiza de Brasil por tener un clima más frío y menos tropical que el resto del país. Desde el 30 de octubre al 11 de enero todo se viste de Navidad, como si fuera un gran parque temático, y tiene lugar el Natal Luz de Gramado, la festividad navideña con fuegos artificiales, teatros, desfiles, conciertos especiales, aguas danzantes, y espectáculos de luces y sonido. Toda la comunidad ayuda a decorar la ciudad, desde negocios y calles hasta la Aldea de Papá Noel (su hogar oficial en América del Sur) o su famosa Avenida de las Hortensias (en donde transcurre el desfile principal). Hay actividades casi todo el tiempo (en su mayoría gratuitas) para suplir los gustos de los casi 2 millones de visitantes que llegan cada año.

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