15 de mayo 2009 - 00:00

M.J. Semino: doble causa, origen de un gran efecto

El Rastro: Retuvo $ 11,5 millones anteriores, dando acciones de dividendo. Y al nuevo capital le gana con holgura, dando valor al reparto: una gran «huella». Lleva $ 17 millones en acumulados. Falta el remate: y va por más...

3er. Trimestre al 28/02/09 

Objeto Social: «Molinos harineros, gluten, almidón».

Se vino con todo la rosarina. Nueve meses en un escenario que es difícil para la mayoría le dieron a Semino la oportunidad de despegarse de todo lo conocido en este quinquenio. A favor. Lo conseguido no tuvo que ver con un incremento en el volumen vendido (de hecho, resultó inferior). Tampoco en lo que hizo a una trepada en la facturación, que alcanzó paridad absoluta con lo del año anterior y en algo más de $ 81 millones.

El renglón siguiente resultó el gran detonante para lo que después siguió. Y ese nivel de «costos» estuvo incidido por dos factores clave: contribuyentes a dejar liberada mucha más utilidad bruta.

En un caso por razones de mercado, poder tomar materia prima -trigo- a valores más acomodados. Y junto con ello, el sistema de «compensaciones» de la ONCCA, alivianando todavía más la carga. De esto resultó que los $ 65 millones de costos de 2008 (dejando $ 16,4 millones de beneficios directos) bajaran a sólo $ 41 millones: para dejar una suma similar, casi $ 41 millones de utilidad, en el primer paso. Sabiéndose su tradicional política de prolija gestión, y aun debiendo asumir $ 4,4 millones negativos (por su baja en «tenencias», ante la caída en el trigo), resultó disparador para un beneficio «ordinario» de casi $ 26 millones, más del doble que en 2008. Detrayendo lo impositivo, de $ 9,5 millones, una línea final muy satisfactoria. Son $ 16 millones para nueve meses, un 18% del patrimonio y un 30% del nuevo capital (expandido este ejercicio, a $ 52,5 millones).

Convence por donde se lo mire, de los mejores balances -en comparación- que pueden verse últimamente. Seguro.

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