6 de abril 2011 - 00:00

Molinos y caudillos en el Valle de Jáchal

Agua Negra se ubica en el ingreso a Jáchal, viajando desde San Juan.
Agua Negra se ubica en el ingreso a Jáchal, viajando desde San Juan.
Viajar a Jáchal es hacerlo hacia una tierra surcada por la historia de los caudillos cuyanos y hacia la única zona de San Juan que aún conserva construcciones previas al fatal terremoto de 1944. En la región aún se mantienen en pie y perfecto estado casas de adobe con casi dos siglos, así como un puñado de molinos históricos que están siendo recuperados y hoy son uno de los atractivos turísticos de la región.

Jáchal significa, en el dialecto preincaico Cacano, «Tierra de Metales», dando cuenta de la riqueza mineral de la zona, básicamente ligada a la plata y el oro. Desde la ciudad de San Juan hay que recorrer unos 150 kilómetros hacia el norte, a través de la Ruta 40 para llegar a San José de Jáchal, la capital del departamento. El árido camino corre junto a las sierras de Villicum y luego las de Talacasto. A partir del pueblito de Niquivil comienza a aparecer la vegetación propia del valle, uno de los pocos que posee esta provincia cuya superficie está casi totalmente cubierta por montañas.

Pocos kilómetros antes de ingresar a la ciudad de Jáchal se encuentra Agua Negra, donde se puede disfrutar de una zona de descanso en el exacto nacimiento de un límpido arroyo que desemboca en el río Jáchal y allí forma un pequeño piletón. Una vez en la plaza central de Jáchal -que en su centro posee una estatua de Laprida hecha por Lola Mora- pueden empezar a desglozarse las historias de esta región que fue tierra de caudillos como Chacho Peñaloza -el 10 de diciembre de 1866 lanzó allí su proclama revolucionaria- o Facundo Quiroga. En Niquivil supo combatir Domingo Faustino Sarmiento.

Actualmente con 11 mil habitantes, Jáchal -que llegó a ser una cabecera del Ferrocarril Belgrano- fue fundada en 1751, el 25 de junio, por Juan de Echegaray, que llegó desde Chile. Aún hoy el pueblo jachallero presenta fuerte influencia chilena, mezclada con la cultura traída por la inmigración europea, principalmente italiana y española, aunque también llegaron irlandeses, nacionalidad decisiva para la creación de los molinos que aún hoy se mantienen en pie y activos y son monumentos Históricos macionales.

De los 16 molinos que llegó a haber en actividad se mantienen unos seis y tres están en funcionamiento (los de Huaco, del Alto y Reyes) y pueden visitarse. No hay que esperar encontrarse con construcciones con grandes aspas, ya que la energía aquí no proviene del viento, sino del río, que con su corriente mueve las gigantescas ruedas hidráulicas.

Una visita recomendable es la del molino del Alto o de García, en la localidad de Tamberías, que comenzó a funcionar en 1876, y acaba de ser recuperado luego de estar 30 años parado. Hoy lo maneja el molinero y restaurador Dionisio Pérez, que sigue el legado de su padre en la molienda de trigo. En 10 horas diarias, se muelen allí unos 600 kilos de grano. Visitar su interior es como acceder a un gigantesco mecanismo de relojería hecho en madera.

Tanto los centenarios molinos como las casas de adobe que pueden verse en la zona forman parte del Patrimonio Histórico del departamento de Jáchal, el único que conserva construcciones de este tipo que resistieron al terremoto de 1944. Aquí se incluyen antiguas iglesias y capillas como el Santuario Arquidiocesano San José, en Jáchal; la iglesia Nuestra Señora de Andacollo, en Tamberías; la capilla de San Isidro, en San Isidro; la Parroquia de la Merced, en villa Mercedes; y la Iglesia Santa Bárbara, en Mogna.

Hay además un patrimonio intangible representado por los oficios, que están siendo recuperados, como lo que ejercen tejedoras, alfareros y cocineros que preparan platos a base de maíz y membrillo.

Destacan el escultor picapedrero Juan Díaz, el artista plástico y tallador de madera Hugo Aguado y la artesana tejedora Natividad Páez.

Otra riqueza de la zona es la llamada «Ruta Escénica» que une Jáchal con Huaco, en la Ruta Provincial 491, ex ruta 40, que lleva por la Cuesta de Huaco, con un excelente mirador para apreciar los cerros multicolores.

El área protegida de La Ciénaga y el Mirador llevan hacia el Valle de Huaco.

Algunos otros paseos posibles en Jáchal son el embalse Cauquenes o dique de Huaco, con su lago donde se practican deportes náuticos; el pueblo de Mogna, donde se realiza la Fiesta de Santa Bárbara en diciembre; o la Garganta del Río Jáchal con un cañón de 30 metros de altura sobre el curso del río donde suele practicarse rafting y kayak.

Tradición

Todos los años, en noviembre, en Jáchal se celebra la Fiesta Provincial de la Tradición, en el anfiteatro local montado en medio de los cerros y ambientado como una gran peña, ya que los espectadores se sientan en mesas a observar el espectáculo.

Allí se presentan folclore de alto nivel -Mercedes Sosa llegó a tocar allí-, muestras de artesanías y comidas típicas.

Pablo Domini