24 de julio 2013 - 00:00

Moral y mercados IV

Moral y mercados IV
Cuando un agente económico comete un acto inmoral en un mercado de estándares éticos elevados y el mercado reacciona (autorregulación) de la manera apropiada, ese acto termina reforzando el prestigio del sistema reduciendo los costos transaccionales. Cuando ese mismo acto se comete y es sancionado en un mercado regulado por el Estado, la ganancia moral se la lleva el regulador, el prestigio del mercado cae y los costos de intermediación se incrementan (el mercado se vuelve más ilíquido, Horst y Naujokat, 2010; lo peor es cuando no hay sanción y el mercado o el Estado avalan el acto de corrupción). A este caso ideal debemos sumar otras cuestiones de orden práctico. En cuanto mecanismos para la reducción de costos, los sistemas legales siempre están limitados por una acceso incompleto a la información pura o temporal y por sus mayores costos: uso oportunista de las regulaciones por las partes, corrupción de los burócratas, errores judiciales, costos del litigio, etc. (Battalio, Mehran y Schultz, 2012). Para peor, cuando la protección de los derechos de propiedad no es completa, esto deriva en que se perpetúe la distribución errónea de esos derechos y, por lo tanto, la de los recursos del sistema (Shleifer 2010). Todo esto incrementa la ineficiencia y reduce la liquidez del mercado (Raad, Ahmadi y Hosseinzadeh, 2013), lo que en presencia de riesgo cambiario deriva en la migración de los inversores y su dinero al extranjero (Levy y Levy 2013). La seguimos mañana. Avanzando un 0,14% el Dow estableció ayer un nuevo récord al cerrar en 15.567,74 puntos (como el S&P500 marcó un máximo intradiario). De los 130 integrantes del S&P500 que presentaron balances, un 63,8% superó las expectativas (por debajo del 67% de los últimos trimestres).

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