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Arranquemos el comentario a su semestre con lo que la misma dice esperar en sus perspectivas: "El fin de año (calendario) ha presentado un mercado de harina muy abaratado, sin fuerza en la demanda y marcado deterioro en los precios". Frente a esto sigue diciendo: "La cosecha de trigo nuevo está mostrando una notable diferencia de calidad, resultando superior, en relación con la última campaña" (esto parecería ser cierto, pero la última palabra la tienen las lluvias). "Los precios del cereal están estables, pero pueden incrementarse paulatinamente en el futuro, no obstante la importante cosecha que se espera superior a los 13.5 millones de toneladas" (desde que escribiera estas líneas el precio del cereal aumentó un 5.7% -si bien hace una semana está relativamente estable-, y a fines de diciembre el Gobierno incremento la estimación a 15.7 millones de tonelada, un 39% más que la campaña 2015/2016). Terminando: "También se observan mejores volúmenes de harinas para exportación por parte de la industria, lo cual es una noticia positiva si contribuye a quitar oferta de venta en el mercado interno" (las estimaciones privadas son que cerca del 60% de la cosecha actual sigue en manos privadas, lo que hace a un mercado muy "trancado"). El lector ha de sacar sus conclusiones entre lo que dice la sociedad sobre el sector y lo que podemos acotar. Mientras tanto la vemos en estos primeros seis meses contables con una molienda de 23.418 toneladas, el 13.64% menor a la de un año atrás, y ventas por 20.070 toneladas, un 20% inferiores. A pesar de esto, merced al repunte inflacionario la vemos con ingresos por $83.4 millones, un 51% mayores a los de 2014. De ahí queda con un bruto de apenas $2.6 millones, un operativo adverso de $20 millones y finalmente un neto en contra de $16.946.819, esto es perdiendo un 12% menos que en 2015.
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