6 de febrero 2012 - 00:00

Moyano: aliados buscan tregua con el Gobierno

Hugo Moyano, Omar Viviani, Guillermo Pereyra
Hugo Moyano, Omar Viviani, Guillermo Pereyra
Los sindicatos poderosos que respaldan a Hugo Moyano intentarán convencerlo de reducir su nivel de confrontación con el Gobierno. El plan de contención tiene como objetivo promover un acercamiento con el Ejecutivo y reencauzar el vínculo, de modo tal de facilitar la reelección del camionero en julio al frente de la CGT.

Los dirigentes más entusiastas que participan de la iniciativa sostienen que el asado que encabezó Moyano el viernes con los sindicalistas más afines y la carta que dio a conocer con reclamos a Cristina de Kirchner fueron los últimos peldaños en la escalada del líder de la central obrera con el Gobierno. Y que a partir de ahora el camionero aceptará bajar la tensión a la espera de una señal de acercamiento. Una aspiración que, por el momento, parece lejana a partir de la poca predisposición mostrada por la jefa de Estado.

Conflicto

La idea de una tregua comenzó a circular entre algunos dirigentes en las últimas semanas, a partir del nivel de confrontación que alcanzó el conflicto de los camioneros con la distribución de correos en Camuzzi.

A la cabeza de la iniciativa está Guillermo Pereyra, jefe del sindicato de petroleros privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa, junto con otros dirigentes considerados más dialoguistas que Moyano, como Omar Viviani (taxistas), José Luis Lingieri (Obras Sanitarias) y Amadeo Genta (municipales porteños). Pero también la comparten otros gremialistas que, si bien respaldan la continuidad del camionero al frente de la CGT a partir de julio, sostienen que la disputa con el Ejecutivo debe encontrar un punto final.

Encuentro

Algunos de los sindicalistas mantuvieron con Moyano un encuentro reservado antes del asado que se concretó al mediodía del viernes, en la sede de la central obrera. Uno de los que participaron en ese encuentro le confesó a este diario que las gestiones fueron iniciadas sin siquiera un aval o sugerencia de parte de algún funcionario, pero que en el sector consideran necesario abrir una tregua y esperar que el Gobierno la acepte para retomar el diálogo.

Los conciliadores le asignan un rol perjudicial a Pablo Moyano, hijo mayor del jefe sindical y adjunto en el gremio de los camioneros, por sostener la disputa verbal con el Ejecutivo. Y creen que fue en parte responsable de que Moyano le endilgase al Gobierno un sesgo similar a la administración de Carlos Menem al impulsar la denominada «sintonía fina» en el plano económico.

Tanto Pereyra como Viviani y Lingeri mantienen canales abiertos con algunos funcionarios de primera línea que dejaron de hablar con Moyano por orden de Cristina de Kirchner. Es el caso del ministro de Planificación, Julio De Vido, y del vicepresidente, Amado Bou-dou. En buena medida, esos vínculos explicaron los pronunciamientos públicos de Viviani y Lingieri de la semana pasada. Palabras más o menos, los dirigen-tes afirmaron que no todos los gremialistas están de acuerdo en avanzar con un enfrentamiento con el Gobierno. Y si bien se esperaba un pase de facturas hacia ellos en el asado del viernes, la reunión previa logró reducir el nivel interno de tensión.

Por el lado de los funcionarios, De Vido y Boudou tenían excelente sintonía con el camionero hasta antes de las elecciones de octubre pasado, pero la grieta que se abrió entre el Gobierno y Moyano congeló esos intercambios y las conversaciones quedaron acotadas a otros sindicalistas.

De hecho, Moyano no se mostró muy interesado en preservarlos al entender que ninguna conversación con los funcionarios derivaba en una respuesta concreta a las demandas que mantiene la CGT en su agenda. En concreto, la baja de la presión en el Impuesto a las Ganancias, la suba y universalización de las asignaciones familiares y la restitución de fondos a las obras sociales sindicales, ejes de la misiva que Moyano le hizo llegar a la mandataria el 31 de enero pasado.

Expectativa

En otras veredas de la central obrera multiplicarán esta semana los contactos para analizar el escenario. La expectativa estará puesta en los pasos que seguirán los dirigentes de los principales sindicatos industriales, Antonio Caló, de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y Ricardo Pignanelli, del sindicato de mecánicos (SMATA). Ambos son bien vistos por la Casa Rosada y alentados como posibles sucesores de Moyano al frente de la CGT a partir de julio. Ninguno de los dos dio todavía señales muy concretas de alinearse con esa iniciativa. Pero no tanto por falta de aspiraciones personales sino por suponer que el Gobierno los utiliza como parte de una estrategia de desgaste hacia el camionero que no necesariamente terminará con su desplazamiento.

Puertas adentro, tanto Caló como Pignanelli dieron señales de que continuarán al frente de sus sindicatos sin embarcarse con demasiado énfasis en una movida para correr a Moyano del escenario.

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