21 de marzo 2011 - 00:00

Moyano apunta a Zannini y busca potenciar a De Vido

Julio De Vido, Facundo Moyano
Julio De Vido, Facundo Moyano
«Que Zannini se tome un helicóptero y se vaya». Fue una metáfora. O trató de serlo. Ardía el moyanismo, furioso, en horas fatídicas cuando, todavía, el Gobierno no había reaccionado por la convocatoria de Hugo Moyano al paro, con movilización a Plaza de Mazo, que 24 horas más tarde congeló.

La personificación en Carlos Zannini, graficada en la frase que lanzó un dirigente sindical, encontró en el confuso episodio judicial contra el camionero y su hijo Pablo el canal para expresar un malestar que, sin nombres propios, hace tiempo mastica el moyanismo.

Este diario lo traslució a principios de la semana pasada, tras las reacciones de Facundo Moyano por el «ninguneo» que, según dijo, fue víctima la Juventud Sindical que comanda en torno al acto de Huracán, pero que formalizó un debate más hondo: entre kirchnerismo blanco y kirchnerismo negro.

Zannini, advierten en las cercanías del camionero, expresa el ala «progre»; un escalón abajo ubican, en ese mismo bloque, a Juan Manuel Abal Medina. Se trata, no casualmente, de los dos funcionarios que más escucha la Presidente. Se cuidan, sin embargo, de castigar a Cristina de Kirchner.

Parece una remake invertida de los 70, cuando la juventud maravillosa denunciaba un «cerco» en torno a Juan Perón.

Julio De Vido, históricamente más cercano a los gremios y a los gobernadores e intendentes, encarna la vía de acceso del peronismo clásico. Pero este ministro, entre agotado y aislado, perdió incidencia en la toma de decisiones.

El fin de semana, mitigado el pico de la crisis, la jerarquía sindical confiaba en que luego del conflicto con Moyano, en el que el Gobierno reaccionó con delay, De Vido vuelva a recuperar el protagonismo de otros tiempos. Fue, en rigor, quien negoció con Moyano.

El ministro de Planificación contó, en estas horas, con el respaldo de otros caciques sindicales -incluso el propio Héctor Recalde- que coincidieron, casi sin grietas, en plantearle que agote todos los recursos para levantar, cuanto antes, la medida de fuerza.

La reunión del consejo directivo sirvió a ese fin: fue una cortina de humo donde se pactó un respaldo al camionero con la condición de que éste, motu proprio, anuncie la suspensión del paro.

Le ahorraron una mala hora: los grandes gremios, entre ellos, UPCN, UOCRA, UOM y UTA, se afirma que también SMATA sugería la imposibilidad de acompañar la medida. Acordaron emitir un aval unánime, pero con la condición de que no haya ni marcha ni huelga.

Así ocurrió. Moyano agradeció, repartió culpas y maldiciones, y declaró «en suspenso» la convocatoria. No volverá a retomarla. En Gobierno consideraban, ayer, agotado el «affaire», cuestionaron la «desprolijidad» del camionero -también lo hicieron otros jefes gremiales-, pero lo ratificaron como un aliado necesario.

En paralelo, se relató el enojo presidencial por la reacción del camionero. «Moyano no entiende: con Kirchner apretaba y negociaba; con Cristina eso no le va a funcionar», reveló, en las horas más tensas, un operador K que aseguró que en Casa Rosada existe la certeza de contactos entre el camionero y Luis Barrionuevo. Dan hasta fecha y lugar de esa supuesta cena.

Esta semana, suspendido el paro de camioneros, una columna moyanista igual pisará Plaza de Mayo. La encabezará Facundo Moyano y oficiará a modo de celebración por el primer aniversario de la irrupción, con ese formato, de la Juventud Sindical (JS).

Será el jueves, por los 35 años del golpe militar del 24 de marzo del 76, donde el año pasado la JS hizo su debut en sociedad.

Esa marcha, en la que también estarán La Cámpora y Hebe de Bonafini, mostrará una configuración particular en la tropa de la Juventud Sindical que, según «Facundito», aportó 11 mil militantes al acto de Huracán: marcharán juntos, mezclados, con la JP Evita y otras versiones juveniles de espacios K.

Pablo Ibáñez

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