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Moyano: quejas y debate con el interior, sin paro
Hugo Moyano y Gerardo Martínez
En el entorno de Moyano confirmaron que no está en su ánimo impulsar una nueva acción luego del paro nacional del 28 de agosto, mermado en su contundencia por la deserción de los colectiveros de la Unión Tranviarios Automotor (UTA). Si bien el plan de lucha trazado a principios de año establecía la realización de nuevas manifestaciones, la acusación de Cristina de Kirchner a sindicalistas opositores por supuestamente impulsar un eventual estallido social convenció al camionero de bajar los decibeles. De hecho, en vista del menor impacto de la huelga de agosto, la denuncia de la mandataria le vino como anillo al dedo para reducir la presión.
Será una discusión de la tropa propia sin la intervención de los socios de Moyano que más empujan al conflicto, el gastronómico Luis Barrionuevo, de la CGT "Azul y Blanca", y Pablo Micheli, de la CTA disidente, ahora llamada "Autónoma".
Por lo pronto, Micheli ya adelantó que su CTA hará una huelga nacional el 20 de noviembre y estimó posible complementar la medida con una movilización a la Plaza de Mayo.
Mañana habrá discursos encendidos y cuestionamientos al Gobierno por el deterioro en la situación económica en general, y en particular por el crecimiento de la inflación y el peso mayor del Impuesto a las Ganancias sobre los salarios de los trabajadores alcanzados por el tributo. De no haber un cambio drástico de escenario, Moyano prevé contentarse con ese nivel de exposición al menos hasta fin de año, para retomar la presión directa sobre el Gobierno en 2015, una vez disipados los fantasmas de posibles choques en diciembre.
De paso, esos gestos de distensión les permitirán a los líderes de la CGT opositora reanudar los contactos con sus pares de la central oficialista. Como reveló este diario, Moyano mantuvo dos reuniones con José Luis Lingeri, Gerardo Martínez y Andrés Rodríguez, entre otros referentes, en las que se dialogó sobre la coyuntura económica y política, y sobre todo, con vistas a una eventual reunificación de la CGT el año que viene, previo a las elecciones presidenciales.
Desde ambas orillas confirmaron que es inminente un nuevo encuentro. Y aunque ningún dirigente crea viable una fusión de las CGT en el corto plazo, ya comenzaron a ser debatidos el programa y, sobre todo, la estructura de una nueva central única. Los gremialistas suelen recordar que los procesos electorales sanan las heridas internas.
En cuanto a la estructura próxima, se debaten dos alternativas: una conducción unipersonal pero sin ninguno de los tres líderes, Moyano, Barrionuevo o Antonio Caló; o bien, la reedición de un esquema colegiado, de dos o más secretarios generales. Para la primera opción la danza de nombres es prematura, pero el cierre días atrás de un expediente por su participación en el Batallón 601 del Ejército, durante la dictadura, pareció reposicionar a Gerardo Martínez.

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