15 de octubre 2008 - 00:00

Moyano: "Vamos a sentir el golpe"

No indicó destinatario ni fue necesario: Hugo Moyano corrigió ayer a Cristina de Kirchner al pronosticar que la crisis financiera se sentirá en el país y, ante eso, los gremios deben «defender el salario» y el gobierno fortalecer el mercado interno.

«Señores, la crisis se va a sentir en nuestro país», dijo, sin eufemismos, el camionero. Se sobreentendió que fue un mensaje para la Casa Rosada que oscila entre advertir sobre peligros y afirmar, al párrafo siguiente, que la Argentina está « blindada».

El de Moyano, ayer por la mañana durante el Comité Central Confederal (CCC), no fue un comentario al pasar. Lo manoteó para alinear a la cúpula sindical en una demanda común: presionar al gobierno y a los empresarios para que no se licue el poder adquisitivo.

El trasfondo de ese planteo responde a una matriz puntual. En la CGT, se da por hecho que antes de fin de año «habrá novedades» con el bono salarial que, informalmente, una comitiva sindical le reclamó al jefe de Gabinete, Sergio Massa, un mes atrás.

Esa certeza, que los caciques deslizan con cautela, estará atada a un acuerdo global con las cámaras empresarias para aportar previsibilidad a los empleos y, a las compañías, suprimir las sorpresas en las demandas salariales extraparitarias.

La costura es la siguiente: el bono de fin de año será la primera escala de un compromiso entre los gremios y los empresarios, con el gobierno como árbitro y garante, de que en 2009 habrá una paritaria por sector que no podrá ser reabierta

De ese modo, se eliminará el fantasma que agitan los sindicatos cuando, cada tanto, amagan con pedir la reapertura de la discusión salarial. Fue una constante en los últimos meses, a partir de la suba inflacionaria que agudizó la crisis del campo.

En pleno, el Consejo Directivo sumó ayer al debate a los delegados de los gremios que integran la CGT. Fue, por eso, una cita menos encorsetada que las habituales cumbres de la cúpula. Hubo, incluso, espacio para espadeos, lamentos y pases de factura.

Un capítulo puntual, incluso más extenso que el análisis de la crisis financiera, se refirió a las obras sociales. Hace tiempo, la CGT espera un auxilio del gobierno frente a una situación que consideran gravísima por el aumento de los costos y el congelamiento de las cápitas.

Es sistemático, por caso, el reclamo de que se aumente el aporte de los monotributistas. Hubo reproches y una zamarreada por la decisión de la Superintendencia de Seguros de Salud (SSS), que comanda Héctor Capaccioli, de permitir que se incremente el monto de las cápitas a los prestadores.

Fue generalizado, en ese marco, el lamento sobre el sistema de salud sindical. Y fue el pie para que Leonardo Fabre (APOPS) tire una perdigonada contra los « dirigentes que en los 90 no dijeron nada» cuando «se destruía el sistema» y ahora «se rompen las vestiduras».

Todos, mecánicamente, miraron a Armando Cavalieri. Por una razón: el dirigente mercantil es, salvo ayer, el vocero de la demanda de incrementar los aportes para hacer más solventables las obras sociales sindicales. Sin dar nombres, Fabre agregó: «Esos dirigentes deben pedir perdón».

Tocado por provenir de un gremio ligado a la salud, Héctor Daer (Sanidad), reaccionó: «Yo les hice paros a Alfonsín y a Menem: no le voy a pedir perdón a nadie porque siempre fui consecuente», se planteó el secretario de Prensa de la CGT, mano derecha de Carlos West Ocampo.

El debate sobre el noventismo despabiló a los dirigentes que habían planeado, tiempo atrás, el CCC como una ámbito de avance pero terminó convertido en una trinchera defensiva: de amagar con reabrir paritarias mutaron, crisis de por medio, a preocuparse porque no haya despidos.

Moyano, Cavalieri, Daer, West Ocampo y Fabre, además de Juan Belén y Antonio Caló (UOM), Omar Viviani (taxis), Alejandro Amor ( municipales), Julio Piumato y Gerardo Martínez (UOCRA) -que venía de una reunión en la UIA-entre otros, cumplieron el trámite formal.

A muchos, ya los sacudió la crisis.

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