6 de septiembre 2011 - 00:00

Muerte de un jerarca pone a los Castro ante el enemigo de la vejez

Las honras a Julio Casas Regueiro, mano derecha de Raúl Castro, no ocultan la dificultad del régimen de lidiar con la implacable vejez.
Las honras a Julio Casas Regueiro, mano derecha de Raúl Castro, no ocultan la dificultad del régimen de lidiar con la implacable vejez.
La Habana - La muerte del ministro de Defensa de Cuba y vicepresidente, Julio Casas Regueiro, dirigente histórico de 75 años y estratega económico leal al presidente Raúl Castro, planteó la urgencia del relevo en el poder y en la aplicación de las reformas, según observadores.

El general Casas, mano derecha de Raúl Castro en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), murió el sábado de un paro cardiorrespiratorio, y en su honor el Gobierno declaró tres días de duelo oficial a partir de este lunes.

Acompañado de altos oficiales de las FAR, el Gobierno y el Partido Comunista (PCC, único), el mandatario presidió una sesión solemne en el Ministerio de Defensa, en La Habana, de donde serán llevadas las cenizas del general para ser depositadas con honores militares en un mausoleo en la Sierra Maestra (sudeste).

El máximo líder comunista Fidel Castro envió una ofrenda floral a la ceremonia, tras lo cual se abrió las puertas a largas filas de ciudadanos que acudieron a rendir tributo.

Casas Regueiro fue el segundo jefe que han tenido las FAR en 52 años de revolución, a quien Raúl Castro escogió para reemplazarlo en esa institución cuando asumió formalmente la presidencia en febrero de 2008 en relevo de su hermano Fidel, retirado del poder desde 2006 por una crisis de salud.

«Esta muerte advierte a Raúl que el tiempo para promover el relevo de la generación histórica es limitado, un llamado a pensar seriamente en tener sustitutos y rejuvenecer las posiciones cimeras del PCC», comentó el analista cubano Arturo López-Levy.

Pese a la incorporación de nuevos cuadros, el VI Congreso del PCC eligió en abril una cúpula dominada por la vieja guardia: Raúl, de 80 años, en la máxima jefatura del Partido en lugar de Fidel, es escoltado por el vicepresidente, José Ramón Machado, próximo a los 81 años, y el comandante Ramiro Valdés, de 79.

En el cónclave, el presidente admitió como «verdadera vergüenza» no tener una reserva de sustitutos preparados, con «experiencia y madurez» para las «nuevas y complejas tareas de dirección en el PCC, el Estado y el Gobierno», y propuso limitar a un máximo de diez años los principales mandatos.

«A los demás históricos también les queda poco tiempo. La muerte del jefe de las FAR subraya lo absurdo que es tratar de aferrarse al pasado y resistir a las reformas», opinó el analista Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano, con sede en Washington.

Observadores no prevén trastornos en la institución militar, en la que debería tomar la jefatura el viceministro primero de las FAR, general Leopoldo Cintra Frías (70 años), pero señalan el fallecimiento como una sensible pérdida para Raúl en momentos en que sus reformas encaran resistencias en la propia estructura del poder.

Al rendirle homenaje, el Gobierno destacó los aportes de Casas en la elaboración y puesta en marcha del plan de más de 300 reformas aprobado en el Congreso del PCC, con el que Raúl busca hacer eficiente el agotado modelo económico de corte soviético para evitar que colapse el sistema socialista.

Casas fue la retaguardia de Raúl, guardián de la disciplina financiera en la estructura militar, bajo cuya dirección se desarrolló un poderoso sistema de industrias militares y corporaciones de sustento económico para las FAR.

Ante la crisis en que cayó Cuba en los años 90 por la desaparición de la Unión Soviética, las FAR, con Raúl y su brazo derecho, incursionaron en sectores clave de la economía como el turismo, comunicaciones, agricultura, comercio, transporte y petróleo.

«Contribuyó a que hubiera racionalidad en la gestión económica militar a diferencia de la vida civil. Su muerte dice que hay que apurarse en la reforma, porque va muy lenta».

Agencia AFP

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