Una multitud de fieles participó el viernes del tradicional Vía Crucis porteño, que se llevó a cabo a lo largo de la Avenida de Mayo.
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La procesión se inició en la Plaza del Congreso y finalizó en Plaza de Mayo, al tiempo que estuvo presidida por monseñor Oscar Vicente Ojea, obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario de Zona Centro.
Al arribar a destino, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, dio la bendición en un palco que fue montado en la intersección de la Avenida de Mayo y Bolívar.
Bergoglio prefirió no encabezar el Vía Crucis, sino que optó por mezclarse con los fieles y bendijo a lo largo del recorrido a niños, embarazadas, personas enfermas y ancianos.
La Agencia Informativa Católica Argentina (AICA) informó en su portal on line que, según estimaciones policiales, participaron unas 20 mil personas de la ceremonia, que tuvo como lema «Tu cruz y resurrección nos dan la vida».