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Mural de Mlynarcewicz da la “bienvenida” en el Teatro Regio
El mural que Ariel Mlynarcewicz realizó, in situ, a lo largo de dos meses en la cúpula del Teatro Regio, que este año celebra el 80° aniversario de su creación.
En algunos de sus viajes a Polonia conoció a Tadeusz Kantor y Jan Nowicki, figuras decisivas para proyectos posteriores en su relación con el teatro y quizás sean los fundamentos de esta oportunidad de hacer un trabajo que deja su impronta en el mural «La bienvenida».
A raíz de una iniciativa de Kive Staiff, Director General y Artístico del Complejo Teatral de Buenos Aires y con motivo de celebrarse el 80° aniversario de la fundación del Teatro Regio, Mlynarcewicz realizó este mural para la cúpula, in situ, durante dos meses, cuyos bocetos y maquetas de ensayos y preparativos le demandaron alrededor de seis meses. Trabajó con sus pinceles y óleos sobre andamios para cubrir con colores contrastantes los ocho gajos que conforman la cúpula de nueve metros de diámetro, previamente revestidos con madera copiando la forma de cada gajo y luego cubiertos con el lienzo.
El título alude a «la bienvenida al teatro» y los personajes, su esposa e hijos, modelos habituales en la obra de Mlynarcewicz, saludan a los visitantes mientras esperan para ingresar a la sala recibiéndolos con expresiones de alegría. Constituyen osados ritmos cromáticos, cargados de materia, para que la mirada del espectador circule con fluidez por la curvatura de la superficie, todo ello enfatizado por el diseño lumínico de un experto como Tito Diz.
Una bienvenida doble celebración, la puesta en valor de una sala donde se realiza gran actividad teatral, es sede también de la Escuela de Titiriteros, y la donación generosa del mural por parte del artista. Colaboraron en este proyecto la Fundación Amigos del Teatro San Martín, y dos empresas privadas de andamiaje y pinturas.
La obra puede ser apreciada por el público en general de Martes a Domingos de 10 a 22 (Av. Córdoba 6056).
Cristina Santander
Es la tercera vez que Cristina Santander, artista de vastísima trayectoria en el panorama plástico nacional y de gran reconocimiento también en el exterior (basta leer su profuso currículum de exposiciones y premios) que «toma» el Museo de Arte Español Enrique Larreta (Juramento 2291).
Ya hace mucho tiempo que esta artista ha entablado un diálogo entre el ámbito y las obras de arte de la extraordinaria casa que se convirtió en Museo en 1961, al morir Larreta. La obra de Santander está muy identificada con España y sus obras «conversan» con los espacios señoriales del Museo que Larreta convirtió en un ambiente renacentista.
La gran pintura anónima de la Escuela Limeña del siglo XVII, es uno de los pocos retratos que se conservan en América de quien fuera virrey del Perú, Pedro Fernández de Castro, conde de Lemos, preside el patio central, y Santander exhibe su visión contemporánea sobre las paredes de damasco de seda roja del comedor. Otras pinturas referentes a Meninas y fragmentos de cuadros célebres o personajes, componen esta exposición que le ha dado al Museo Larreta un aire renovador sin el afán de trastocar la mirada ni provocar la inquietud de aquellos que van en búsqueda del espíritu de su colección.
El profundo estudio que Santander ha hecho en El Prado de obras de Velásquez, Goya, Zurbarán, entre otros, le han permitido compenetrarse y a su vez recrear en un estilo muy personal, las obras de estos autores a quienes admira y que, asimismo, le han permitido no caer en un arte a la moda. En las salas temporales exhibe «Tauromaquia- Homenaje a Goya», grabados en formato abanico, así como grabados de escenas cotidianas madrileñas, dibujos y acuarelas inéditas.
Santander, siempre alerta a la investigación y con estética refinada, presenta joyas en plata ley, objetos en vitrofusión y bajo relieves en bronce. El color en Santander es exuberante, la imagen, barroca, por lo que vale la pena visitar el museo y apreciar estas relecturas del arte junto a su colección permanente. Tampoco debe dejarse de visitar su maravilloso jardín con sus balcones, patios, galerías, pérgolas y fuentes.
Cierra el 3 de octubre.

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