20 de abril 2016 - 00:00

Murió Aylwin, un símbolo del aprendizaje democrático de Chile

Patricio Aylwin
Patricio Aylwin
 Santiago - Los chilenos se conmovieron ayer con la muerte del expresidente Patricio Aylwin, quien encabezó la transición a la democracia tras la dictadura de Augusto Pinochet y asentó las bases de un largo período de prosperidad económica y de avances sociales y políticos en el país. Aylwin falleció a los 97 años en la casa donde vivió desde 1948 en el municipio santiaguino de Providencia, rodeado por sus familiares, que atribuyeron su deceso a "causas naturales".

La familia del exmandatario (1990-1994) decidió velarlo en su hogar, según un comunicado leído por su hijo mayor, Miguel Aylwin. Sus restos serán trasladados hoy hasta la sede del Congreso, para después ser llevados a la Catedral Metropolitana y ser inhumados el viernes en el Cementerio General.

"Sabemos que él no pertenece solamente a nuestra familia, sino a todo el país", dijo emocionado Miguel Aylwin, acompañado por todos sus hermanos. La familia creó además una página web que repasa la vida y trayectoria política de Patricio Aylwin, en la que los chilenos pueden publicar sus condolencias.

El Gobierno decretó tres días de duelo nacional y un funeral de Estado por la muerte de Aylwin, que en 1973 era presidente de la Democracia Cristiana, que se oponía al Gobierno de Salvador Allende y favorecía una intervención militar para superar la crisis que agitaba el país.

Pronto, sin embargo, Aylwin comenzó a participar en instancias opositoras, en el inicio de un tortuoso camino hacia la democracia que tuvo su momento culminante en octubre de 1988, cuando los chilenos rechazaron la continuidad de Pinochet en el poder en un plebiscito y un año después, cuando fue elegido presidente, cargo que asumió en 1990.

Políticos de todos los sectores y chilenos comunes elogiaron ayer las cualidades de Aylwin. "Le debemos mucho a don Patricio. Chile perdió a un hombre que supo siempre colocar la unidad por sobre las diferencias y que permitió reconstruir un país democrático", manifestó la presidenta, Michelle Bachelet. Aylwin "basó su acción en sus convicciones, buscando el entendimiento con el contrario. Su vida y testimonio son una lección para Chile", destacó en tanto el expresidente Ricardo Lagos.

"Patricio Aylwin ganó mi respeto cuando pidió perdón por las violaciones a los derechos humanos en nombre del Estado", dijo Rolando Jiménez, líder del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh). Se refirió al momento, en 1991, en que con lágrimas en los ojos, Aylwin presentó el "Informe Rettig", que certificó que unos 3.200 chilenos murieron a manos de agentes del Estado durante la dictadura de Pinochet (1973-1990). Posteriormente, otra comisión encabezada por el obispo católico Sergio Valech determinó que otros 33.000 fueron torturados y encarcelados por causas políticas en ese período.

Todos coincidieron en destacar además la serenidad de Aylwin para conducir el país con Pinochet atrincherado en la jefatura del Ejército, desde donde amenazó que "el día que toquen a uno de mis hombres se acabó el Estado de derecho" y provocó dos conatos de rebelión.

Tras dejar La Moneda, sede del Ejecutivo, Aylwin siguió activo como presidente de la Comisión Latinoamericana y el Caribe sobre Desarrollo Social por encargo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). En 2002 anunció su retiro de la vida política.

Agencia EFE

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