27 de agosto 2009 - 00:00

Murió Edward, el ‘‘león liberal’’ de la leyenda Kennedy

En plena campaña presidencial en abril de 2008, cuando Barack Obama todavía no había sido nominado candidato, Edward Kennedy, un brillante orador, le dio su apoyo en un acto en Washington. Ambos construyeron una relación breve, pero con altísima empatía.
En plena campaña presidencial en abril de 2008, cuando Barack Obama todavía no había sido nominado candidato, Edward Kennedy, un brillante orador, le dio su apoyo en un acto en Washington. Ambos construyeron una relación breve, pero con altísima empatía.
Washington - El senador estadounidense Edward Ted Kennedy, último representante de una legendaria dinastía política, murió de cáncer cerebral a los 77 años. El fallecimiento de este liberal de centroizquierda, un hombre carismático y con una vida personal algo tormentosa, provocó congoja en todo el arco político norteamericano.

«Edward M. Kennedy, el esposo, padre, abuelo, hermano, tío que amamos tan profundamente, murió tarde en la noche del martes en casa, en Hyannis Port», Massachussetts, indicó la familia en un comunicado.

Desde todo el mundo se rindió homenaje a Kennedy, quien durante décadas fue una figura extraordinaria en el ala izquierda del Partido Demócrata. «Incluso sabiendo desde hace un tiempo que este día iba a llegar, lo esperábamos con no poco temor», dijo emocionado el presidente Obama.

«La catarata de amor, gratitud y recuerdos de la que todos fuimos testigos es un testimonio de la forma en la que esta excepcional personalidad de la historia estadounidense influyó en tantas vidas», agregó.

El llamado «león liberal» del Senado norteamericano era el menor de los nueve hermanos, entre los que estaban el presidente John F. Kennedy -asesinado en 1963- y el senador Robert Kennedy, quien corrió la misma suerte en 1968 durante la campaña para la nominación presidencial. Su hermano mayor, Joseph, piloto militar, murió durante la Segunda Guerra Mundial durante una prueba aérea.

En casi cinco décadas de vida política defendió agresivamente causas como la migración, el derecho al voto, la reforma de salud y el control de armamento.

A pesar de haber sobrevivido a la tragedia familiar, Ted Kennedy nunca pudo lograr lo que muchos estimaban era su destino: la presidencia. Perdió la nominación demócrata ante el entonces presidente Jimmy Carter en 1980, aunque ya estaba marcado por una serie de escándalos.

En 1969 perdió el control de su auto y cayó de un puente en Chappaquiddick, Massachusetts, en un accidente en el que falleció su acompañante, Mary Jo Kopechne. La polémica se agravó cuando se supo que Kennedy había nadado para alejarse del auto, aparentemente abandonando a Kopechne.

Al legislador -que formaba parte de la Cámara alta desde 1962, en representación del estado de Massachussetts- se le diagnosticó un tumor maligno en el cerebro en mayo de 2008, del que fue operado en junio de ese mismo año, pero no se le pudo extirpar por completo.

Pese a lo delicado de la operación, Edward Kennedy tuvo una sorpresiva aparición en la Convención Demócrata de Denver, hace justo un año, en la que fue proclamado candidato Barack Obama. Con un discurso emotivo, lúcido y brillante, Kennedy prometió en aquella ocasión estar presente cuando Obama tomara posesión de la Casa Blanca y así lo hizo, participando en los actos de investidura, durante los cuales sufrió un desvanecimiento.

Figuras relevantes recordaron ayer la herencia política que dejó el senador. El vicepresidente, Joseph Biden, un veterano del Senado, dijo: «Kennedy restauró mi idealismo y mi fe en las posibilidades de lo que este país puede hacer y podría ser», afirmó.

Nancy Reagan, esposa del fallecido presidente Ronald Reagan, afirmó en un comunicado: «Debido a nuestras diferencias políticas, la gente se sorprende de lo cerca que Ronnie y yo hemos estado de la familia Kennedy».

Hoy habrá una misa en honor de Kennedy en la iglesia del Perpetuo Socorro de Boston. Sus restos serán enterrados junto a las tumbas de sus hermanos John y Robert, en el Cementerio Nacional de Arlington, donde arde una llama permanente que es visible por la noche desde el otro lado del río Potomac, en Washington. El funeral tendrá lugar el sábado.

Agencias AFP, DPA, EFE y Reuters

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