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Murió el padre de la reforma liberal de Rusia
Yegor Gaidar
Una trombosis segó, a los 53 años, la vida de un hombre a quien ayer en Rusia unos atribuyen todos los males y otros lo mejor de sus vivencias.
Para los primeros, como el líder comunista Iván Mélnikov, Gaidar «simboliza los colosales problemas que afrontó nuestro pueblo a principios de los 90».
Lo que ellos olvidan o prefieren ignorar es que cuando Gaidar aceptó encabezar el Gobierno, de hecho la URSS ya había dejado de existir y Rusia aún no había renacido.
Los mostradores y las arcas del Estado vacías, los vínculos económicos internos y externos rotos, las reservas de oro desaparecidas y una población desesperada por convertir su inútil dinero en alimento o cualquier otra mercancía era el típico panorama de fines de 1991.
«Pocos entendían lo que estaba pasando en Rusia, muchos menos sabían lo que había que hacer y contados estaban dispuestos a hacerlo. Él sí», señaló ayer Leonid Gozman, copresidente del Partido Liberal Causa Justa.
Su «problema número uno», según confesaría el propio Gaidar, fue abastecer a la población de pan, evitar literalmente el hambre.
La familia de Gaidar y su infancia parecían dictar su fidelidad al régimen. Sus dos abuelos fueron famosos escritores de la era soviética, y su padre, corresponsal militar soviético, cubrió la revolución cubana, la invasión de Playa Girón y la crisis de los misiles.
Gaidar, cuyo apellido, seudónimo de uno de los abuelos, se traduce como «el que va adelante», vivió su infancia en la Cuba revolucionaria. No obstante, ya en la escuela, en la Universidad y en el círculo de jóvenes economistas se destacaba por sus críticas al sistema soviético.
Sus abuelos e infancia revolucionaria sí repercutieron en la radicalidad con la que siempre insistió en la necesidad de sacar al país del «pantano socialista».
Veía en la economía de mercado la solución de todos los males, económicos, sociales y políticos que padecía su país y la transición más rápida posible hacia ella fue su objetivo, que plasmó con toda decisión en la terapia de shock de 1992.
Esa radicalidad suya la recuerda el ex presidente soviético, Mijaíl Gorbachov: «Gaidar decía que yo pretendía cortar 33 veces la cola al gato, cuando había que hacerlo de un sólo golpe».
Para otros, sin embargo, Gaidar fue «la persona clave en sentar las bases de la democracia y la economía de mercado», como opina Alexéi Kudrin, ministro de Finanzas de Rusia.
«Gaidar cumplió su difícil tarea con honor, sin intentar eludir responsabilidades y recibiendo los golpes con valor y dignidad», subrayó el primer ministro ruso, Vladímir Putin.
Agencia EFE


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