Murió Emilio Vieyra, un "fabricante de películas"

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Fue uno de los directores más taquilleros del cine argentino

Pocas semanas después de la muerte de Roberto Sánchez, murió el lunes, a los 90 años, el director que lo transformó, celuloide mediante, en Sandro de América. En efecto, la transformación total de Sandro en ídolo popular latinoamericano tuvo lugar cuando Emilio Vieyra lo convirtió en el protagonista de sus tres primeras y mejores películas: ¡Quiero llenarme de ti», «La vida continúa» y «Gitano», filmadas entre 1969 y 1970 y exportadas a todo el mundo de habla hispana (con Vieyra participando en las letras de algunos de los más conocidos éxitos del «latin Elvis»).

Muchas veces despreciado por los intelectuales, sus películas fueron disfrutadas por millones de espectadores (Viey fue uno de los cineastas mas taquilleros del cine argentino), y también redescubiertas por nuevas generaciones de cinéfilos argentinos y extranjeros que hallaron en sus films elementos que no existían en el cine nacional, muchas veces vinculados con lo fantástico, el terror y el erotismo más delirante, al punto de que en la década del 90 hubo una reunión entre Vieyra y los Babasónicos con la idea de hacer una secuela conjunta de dos de sus películas más originales «La venganza del sexo» y «La bestia desnuda» (obras de culto que llegaron a ser atesoradas en su versión doblada al inglés en las colecciones personales de miembros del grupo norteamericano Los Ramones).

Vieyra tuvo una vida muy prolífica en la que casi nunca dejó de trabajar: hasta hace poco seguía en su puesto como alto directivo de Argentores, y recién el año pasado se tomó un descanso con un largo viaje por Estados Unidos, donde cuando joven había estudiado cine en la Universidad de Columbia. En un comienzo Viey quería ser actor, pero pronto se ubicó en la producción y luego dirección de films, donde generalmente se reservaba algún cameo o pequeño papel actoral de los que parecía disfrutar a pleno, como el simpático «degenerado» encargado de organizar las fiestas negras de «La bestia denuda».

Como director, desde el principio trataba de buscar temas actuales que interesaran al público. Algunas veces realmente daba en el blanco y atraía millones de personas a los cines, como en su original película del camino «Los mochileros» con sus habituales Ricardo Bauleo y Víctor Bo, y dos beldades casi recién descubiertas a las que les daba sus primeros papeles importantes: Susana Giménez y Soledad Silveyra. Y sobre todo revolucionó la industria del cine nacional con su film de super accion «La Gran Aventura» (1974) en el que aplicó la fórmula de parodia Bond a la Argentina, con Bo y Bauleo más Julio de Grazia debutando en sus inmortales Super Agentes. El film, con escenas espectaculares inusitadas para nuestro cine, tuvo una larga serie de secuelas muy inferiores con las que Vieyra no tuvo nada que ver. Años más tarde, aplicó la fórmula a dos películas de otro equipo de héroes, los «Comandos azules», mezcla de los Super Agentes con los SWAT de la TV, pero como era la época de la dictadura militar, posteriormente estos dos films para niños sirvieron para que algunos pueriles detractores acusen al director de «procecista» (algo absurdo teniendo en cuenta que como cineasta Vieyra se enfrentó al poder de entonces con su prohibida «El poder de la censura»).

Entre sus más de 30 películas, Vieyra intentó algo original en los géneros más variados, y hasta fue uno de los primeros directores argentinos en experimentar con el tape en un film inconcluso, «Devórame». Una de sus mayores audacias fue la película de vampiros filmada en Bariloche, «Sangre de vírgenes» con Bauleo y Rolo Puente agregándole fuertes dosis de sexo al horror truculento al estilo Hammer, poco antes de que la famosa productora inglesa utilizara la misma fórmula en clásicos como «The Vampire Lovers».

Esta audacia provocó que el Channel 4 de Londres le dedicara un programa a Vieyra, y que la película, bajo el titulo «Blood of the virgins» haya sido editada en versión restaurada de dvd en Inglaterra y los Estados Unidos (en la Argentina se pueden conseguir sin dificultad sus tres films con Sandro, que nunca dejaron de verse).

Otro film que no deja de pasarse en TV y que es otro hallazgo de Vieyra es el western en broma «Los irrompibles», una de las primeras producciones filmadas en San Luis con Berugo Carámbula y Ricardo Espalter secundando al vaquero Jorge Martínez en una comedia divertidísima y visualmente muy cuidada, con una canción de títulos que ningún chico de los años 70 podría olvidar.

Adolfo Aristarain, que también fue asistente de Sergio Leone, prefería hablar de su trabajo de asistente para Vieyra, por todo lo que se podía aprender en sus rodajes.

En sus últimos años, obviamente filmaba menos que en los años 70 y 80 (época en la que tuvo más éxitos, como «Correccional de mujeres» o «Todo o nada»), pero siempre seguía activo y hasta ahora tenía proyectos en mente. Su última película, «Cargo de conciencia» (2005), con muy buenas escenas de acción y excelentes actuaciones de un elenco heterogéneo que reunía a Pepe Soriano con Adrián Martel (en el rol de un temible asesino) incluía una de las típicas participaciones actorales del director, que al final aparecía como un hombre feliz de hacer lo que consideraba una buena acción, y casi daba saltitos de satisfacción.

Sus amigos podrían recordarlo de este modo, feliz de estar filmando, que era lo que más le gustaba, ya que no se consideraba a sí mismo un cineasta sino, más humildemente, un «fabricante de películas».

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