11 de febrero 2014 - 00:00

Murió Gabriel Axel, director de “Babette”

Gabriel Axel
Gabriel Axel
Hay directores de larga trayectoria, que quizá solo serán recordados por una sola película. A veces, esa película vivirá para siempre, o poco menos. Nacido en 1918 en Aarhus, Dinamarca, criado en Paris con su padre carpintero, formado como actor en el Teatro Real, Gabriel Axel (nombre completo, Gabriel Axel Morch) empezó a dirigir en 1951. Se retiró en 2001.

En total hizo 22 films, 35 telefilms, tres miniseries, varios cortos, y muchas puestas teatrales, muy elogiadas. Pero lo que todo el mundo conoció y agradece, y él tardó 15 años en madurar y concretar, se llama "La fiesta de Babette", un deleite para los sentidos y el alma, una historia singularísima de agradecimiento y dedicación.

Basada en la novela homónima de Karen Blixen, la obra nos presenta a dos hermanas de belleza otoñal, dedicadas al recuerdo de su padre, pastor de iglesia puritana. Hasta ahí llega una señora francesa, dispuesta a trabajar como doméstica. Un día se gana la lotería, y decide ofrecer a las patronas y demás feligreses una comida especial, como nunca probaron.

Para esos espíritus, la gula puede ser un pecado excesivo. Comerán solo para complacer el esfuerzo de esa buena señora. Pero ahí descubrirán la belleza de una buena comida, cuando es ofrecida con afecto y compartida de igual forma. Eso es todo, y es hermoso y perfecto. Dicen, incluso, que ésta es una de las películas preferidas del Papa Francisco.

Stephane Audran, Brigitte Federspiel, Bodil Kjer, Jar Kulle, Bibi Andersson, fueron sus intérpretes. El premio del Jurado Ecuménico en Cannes, el Oscar de Hollywood 1987, fueron algunos de sus muchos reconocimientos. Después, Gabriel Axel siguió trabajando. Acá vino en 1993, alto, sencillo, encabezando una delegación de directores daneses para una muestra organizada por Cinemateca Argentina en Sala Lugones. En esa ocasión traía "La leyenda del príncipe", versión danesa del Amled que acá, vía Shakespeare, conocemos como Hamlet.

El domingo, a los 95 años, murió apaciblemente en su casa de Copenhague. Asi lo anunció su hija, la artista plástica Karin Morch. En 1996 había muerto su esposa, con quien vivió casi 50 años. Hoy lo sobreviven cuatro hijos, ocho nietos, y una película.

Paraná Sendrós