- ámbito
- Edición Impresa
Murió Gonzalo Rojas, el último surrealista
El poeta chileno Gonzalo Rojas, Premio Cervantes en 2003, deja una vasta y rica obra poética. Surrealista socialista, estuvo exiliado de Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet.
El pasado 22 de febrero, Rojas había sufrido un accidente cerebrovascular que lo mantuvo hospitalizado. Además del Cervantes en 2003, también recibió el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1992. «Afortunadamente mi padre estuvo tranquilo la mayor parte del tiempo. Hizo una tremenda vida y estamos muy agradecidos», declaró ayer su hijo, Gonzalo Rojas-May, quien recordó también que el escritor volvió a vivir formalmente en Chile en 1995, pues estuvo fuera del país desde 1973, cuando se exilió tras el golpe de Augusto Pinochet.
Rojas se mostró activo hasta sus últimos días; después del terremoto del 27 de febrero de 2010 reclamó que el 1 por ciento de las ventas del cobre que va a las fuerzas armadas fuera destinado a atender las catástrofes.
El poeta había nacido en la zona carbonífera de Lebu, 660 kilómetros al sur de Santiago, el 20 de diciembre de 1917, y cuatro años después murió su padre de la enfermedad minera silicosis. Tras estudiar derecho en la Universidad de Chile, se matriculó en el Instituto Pedagógico de esa casa. Más tarde se trasladó al extremo norte, a las minas de Tarapacá, donde se dedicó a la alfabetización de trabajadores.
Perteneció a la generación del 38, grupo marcado por la actualidad y la historia. Ese año se incorpora como jefe de redacción a la revista «Antártica» de Chile e ingresó al grupo «La Mandrágora», identificado con el surrealismo. Aunque él lo entendía de una forma particular: «Me interesa el surrealismo como manifestación de libertad, no como un rito religioso, porque en muchos órdenes es un disparate. Es muy fácil ser un surrealista de oficina y a mí me aburren los poemas burocráticos», se divirtió comentando más de una vez.
Dirigió la Sociedad de Escritores de Chile y su revista, «Alerce». En 1955 fundó las Escuelas de Temporada de la Universidad de Concepción, y en los años siguientes lleva estas actividades a otras provincias, abriendo así la universidad al pueblo. En Concepción asumió las cátedras de Literatura Chilena y de Teoría Literaria hasta 1970. Salvador Allende lo nombró consejero cultural en China; Pinochet provocó que se exiliara primero en Alemania Oriental y, más tarde, en la entonces Unión Soviética. En 1974 fijó su residencia en Caracas, donde impartió clases en la Universidad Simón Bolívar y en el Centro Rómulo Gallegos. En 1979 visitó fugazmente Chile gracias a una beca Guggenheim, y dio conferencias en diversas universidades norteamericanas. En 2002 fue nombrado académico de honor de la Academia Chilena de la Lengua.
Su obra está traducida a las principales lenguas del mundo. Su primer libro fue «La miseria del hombre» (1948) y entre sus numerosas títulos figuran «Contra la muerte» (1964); «Oscuro» (1977); «Transtierro» (1979); «Esquizotexto texto y otros poemas» (1988); «Desocupado lector» (1990); «Las hermosas. Poesías de amor» (1992); «Carta a Huidobro y Morbo y Aura del mal» (1994); «80 veces nadie» (1997); «Diálogo con Ovidio» (1999); «Metamorfosis de lo mismo» (2000); «¿Qué se ama cuando se ama?» (2000); «Velocities of the possible» (2000); «Requiem de la mariposa» (2001); «Hombre es baile, mujer es igualmente baile» (2001); «La palabra placer y otros poemas» (2002); «Del ocio sagrado» (2002); «No haya corrupción» (2003); «Poesía esencial» (2003) y «Con arrimo y sin arrimo» (2010). El gobierno chileno dispuso dos días de duelo.


Dejá tu comentario