6 de diciembre 2012 - 00:00

Murió Oscar Niemeyer, el hombre que diseñó la futurista Brasilia

Oscar Niemeyer deja un legado de obras arquitectónicas de gran importancia y con su sello característico como la Catedral Metropolitana Nuestra Señora Aparecida en Brasilia.
Oscar Niemeyer deja un legado de obras arquitectónicas de gran importancia y con su sello característico como la Catedral Metropolitana Nuestra Señora Aparecida en Brasilia.
Después de casi un mes de agonía, murió ayer a los 104 años en el hospital Samaritano de Río de Janeiro el célebre arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, revolucionario de la arquitectura moderna y uno de los diseñadores de la ciudad de Brasilia. Nacido en 1907 en Río, en el barrio de Laranjeiras, Niemeyer siendo aún estudiante comenzó a trabajar en el taller de Lucio Costa y Carlos Leao. En 1935, se incorporó al Servicio del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional y ya en 1937, su primer edificio (una maternidad y un centro de asistencia infantil) ponía de manifiesto su emancipación respecto de los diseños de Le Corbusier, que imperaban en la arquitectura del siglo XX. En 1939, cuando el gobernador de Belo Horizonte y futuro presidente Juscelino Kubitschek le encargó la construcción de un casino en Papulha, sus planos ya se alejaron radicalmente del funcionalismo ortodoxo, utilizando un lenguaje de formas nuevas con superficies curvas.

Niemeyer abrió su primer estudio en Porto Alegre, en 1940. La ONU lo invitó a participar en la comisión de arquitectos dirigida por Wallace Harrison, encargada de definir los planos de su futura sede en Nueva York. Estando en esa ciudad, recibió la noticia de que el Gobierno brasileño -con el pretexto de «defensa nacional»- había cancelado su contrato para el Centro Técnico de Aeronáutica de San José de los Campos, en San Pablo, obtenido por concurso. Motivos políticos, por supuesto.

En 1954, durante su primer viaje a Europa, recorrió distintos países y fundó la revista Módulo, cuyo primer número se publicó en marzo de 1955. Cuando Kubitschek, electo presidente en 1956, planeó construir la nueva capital de Brasil, Niemeyer aceptó colaborar para concebir los predios gubernamentales, pero rechazó elaborar un plan piloto. Se convocó un concurso y ganó el proyecto de Lucio Costa. Niemeyer, que había iniciado los primeros proyectos de Brasilia en los escritorios de Novacap, en Río, fue nombrado en 1958 arquitecto jefe de la nueva capital, y terminó por imprimirle su actual fisonomía. En abril de 1961 se inauguró oficialmente Brasilia. Luego, regresó a Río para retomar su actividad profesional.

En 1964, estando en Lisboa lo sorprendió la noticia del golpe de Estado de Castelo Branco. Durante seis meses se estableció en Tel Aviv, donde desarrolló un gran número de proyectos, entre ellos, un hotel, barrios residenciales, la Universidad de Haifa y una ciudad vertical en el desierto del Negev. También diseñó una universidad en Acra, Ghana.

Su obra continuó en Argelia, donde preparó el proyecto para la Universidad Constantine, y Giorgio Mondadori le encomendó la construcción de su nueva sede editorial, en Milán. En 1972 abrió un estudio en París, desarrolló un gran número de proyectos: la Bolsa de Trabajo de Bobigny y el Centro Cultural de Le Havre, entre ellos. Por pedido de Leonel Brizola, gobernador del estado de Río, proyectó la Pasarela del Sambódromo, para los famosos carnavales de Río, en 1983. En 1987, proyectó la sede del Diario L Humanité en Saint Denis. También diseñó el Memorial de América Latina, cuyo conjunto de construcciones ocupa un área de veinte mil metros cuadrados. En los últimos años diseñó el Museo de Arte Contemporáneo de Niterói, una torre observatorio, con hotel y restorán en Brighton (1998), Inglaterra, y un Monumento a Simón Bolívar en Caracas.

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