19 de octubre 2009 - 00:00

Murió Rosanna Schiaffino, actriz de garra y gran belleza

Murió Rosanna Schiaffino, actriz de garra y gran belleza
Rosanna Schiaffino, memorable belleza de viejos tiempos, retirada de la pantalla antes de que se le notara la menor arruga, murió el sábado en Roma, con apenas 69 años. Según las noticias desde Italia, hacía 15 que venía soportando las ramificaciones de un cáncer de pecho. Genovesa bonita, refinada, de perfecta elegancia aún en las peores escenas de acción, en sus comienzos fue modelo, miss Liguria, y, desde 1956, partenaire de cómicos y hombres forzudos. Sin embargo, ya en «El desafío» (La sfida, 1957), de Francesco Rosi, se hizo notar como actriz de garra.

Muchos la recuerdan en comedias con la dupla Franco Franchi y Ciccio Ingrassia, Totó, Vittorio de Sica, Lando Buzzanca («El ejecutivo erótico»), Giancarlo Giannini y Nino Manfredi. Otros, en aventuras medievales, bélicas o policiales con Jean Marais («El milagro de los lobos»), Michel Piccoli («Le bal des spions»), Albert Finney, Richard Widmark, Anthony Quinn, Tony Curtis, Bekim Fehmiu, o un jovencito Larry Hagman, y en algunos péplums con Rick Battaglia («Teseo contra el Minotauro») o Roger Moore en sus comienzos («El rapto de las sabinas»). Esas películas, seguramente, hicieron la mitad de sus ahorros. La otra mitad quizá la aportó su casamiento con el productor Francesco Bini en 1977, fecha en que ella hizo, casualmente, su último trabajo, como coprotagonista de la miniserie «Don Giovanni in Sicilia», con Domenico Modugno.

Su prestigio cinematográfico, en cambio, lo obtuvo en «El desafío», «Un pedazo de cielo», con Marcello Mastroianni, «La noche brava», de Mauro Bolognini con guión de Pasolini, el episodio de Rossellini para «Rogopag», y «Dos semanas en otra ciudad», de Vincent Minnelli, que en realidad hizo de taquito. Más interesante, «Tres crímenes» (Le crime ne paie pas), de Gerard Oury. Una rareza, el fallido drama español «¿Monja o madre?» (Encrucijada para una monja, Julio Buchs, 1967), donde protagoniza a una misionera violada por los negros Mau Mau en el Congo. Hoy nadie se animaría a hacer algo semejante. No tanto por lo inverosímil de una monja tan linda, sino para evitar líos con el Inadi. Tampoco se hacen más aquellas otras películas.

Paraná Sendrós