11 de diciembre 2012 - 00:00

Mursi, forzado a pedir al Ejército que controle voto

El Cairo - La situación es cada vez más tensa en Egipto: el presidente, Mohamed Mursi, instruyó al Ejército que mantenga el orden y garantice la seguridad durante el referendo constitucional del sábado, un día antes de las nuevas manifestaciones previstas tanto por seguidores como por detractores del mandatario islamista.

El decreto en el que requirió que el Ejército se involucre, emitido el domingo, autoriza a los oficiales a arrestar a civiles para «mantener el orden público» de cara a la consulta sobre la carta magna, que fue aprobada por una Asamblea Constituyente dominada por los islamistas.

El portavoz del presidente, Yaser Alí, aseguró ayer que el presidente emitió esa orden a los militares por deseo expreso de la comisión electoral.

Los partidos liberales y de izquierda opositores a Mursi volverán a manifestarse hoy para exigir la postergación del referendo, mientras que los islamistas planean una marcha de solidaridad con el mandatario bajo el lema «sí a la legalidad». Los analistas temen que puedan volver a producirse enfrentamientos callejeros.

Sin embargo, el movimiento estudiantil de los Hermanos Musulmanes informó ayer que no se manifestará como estaba previsto en la zona de la universidad, para evitar enfrentamientos violentos con los opositores. En la universidad de Ain Shams de El Cairo se produjeron choques en los últimos días.

El coordinador del movimiento juvenil 6 de Abril, Ahmed Maher, aseguró que el hecho de que los islamistas se opongan con tanta vehemencia a posponer el referendo constitucional hace surgir sospechas. Si la consulta fuese postergada un mes, habría más tiempo para el debate público, indicó.

Los partidos de izquierda y liberales instan a Mursi a posponer la fecha y rechazan el borrador. La propuesta refuerza el papel de los clérigos en el Estado y debilita a su vez el de la mujer en la sociedad.

Por otra parte, los jueces egipcios accedieron ayer a vigilar la celebración del referendo constitucional, allanando el camino para que éste tenga lugar, aunque pusieron algunas condiciones.

Muchos jueces del Consejo Judicial de Egipto habían anunciado originalmente que boicotearían la votación. Sin embargo, cambiaron de opinión después de que el presidente Mursi cancelara un controvertido decreto que hacía sus decisiones inmunes a la revisión judicial. Mursi accedió a anular el decreto del 22 de noviembre en un intento de desactivar las tensiones crecientes en el país, pero insiste en que el referendo se celebrará el sábado.

Los jueces dijeron, sin embargo, que su última decisión está condicionada a que se ponga fin una sentada de protesta ante la Corte Constitucional Suprema, protagonizada por seguidores del mandatario. Éstos llevan nueve días acampando ante la sede del tribunal en Maadi, en las afueras de El Cairo, impidiendo trabajar a los jueces. Los manifestantes quieren evitar que el tribunal disuelva la Cámara alta del Parlamento o consejo de la Shura, o la Asamblea Constituyente, ambas dominadas por fuerzas islamistas.

Otras condiciones para el sí de los jueces incluyen la protección de los votantes, seguridad en los locales de votación y la prohibición de propaganda fuera de ellos.

Mientras, según el portal de noticias Ahram Online, murió un manifestante que había resultado herido en los disturbios del miércoles pasado entre partidarios y adversarios del presidente.

Agencias DPA, EFE y AFP, y Ámbito Financiero

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