1 de junio 2009 - 00:00

Muy buen concierto de la London Festival

Ross Pople dirigió con absoluta autoridad a la London Festival Orchestra en un concierto para Nuova Harmonia en el que brillaron la flautista Alison Hayhurst y el oboísta Malcolm Messiter.
Ross Pople dirigió con absoluta autoridad a la London Festival Orchestra en un concierto para Nuova Harmonia en el que brillaron la flautista Alison Hayhurst y el oboísta Malcolm Messiter.
London Festival Orchestra. Dir.: R. Pople. Sol.: A. Hayhurst (flauta) y M. Messiter (oboe). Obras de Bela Bartók, J. S. Bach, A. Marcello y F. Schubert. (Teatro Coliseo).

Nuova Harmonía presentó en el segundo concierto de su ciclo a la London Festival Orchestra con la dirección de Ross Pople, un músico de suma importancia tanto dentro de Gran Bretaña como en el exterior. Pople maneja con total autoridad esta orquesta de cámara independiente, que no recibe ningún aporte estatal para su mantenimiento. Es más, luego de la venta, en 1990, de su valioso violoncello, Ross Pople logró el sueño de construir la propia sede para la London Festival Orchestra, en el centro del London's South Bank, donde ensaya y graba sus discos, además de desarrollar otras actividades musicales.

En el concierto brindado para Harmonia, la agrupación tuvo dos momentos significativos. En la primera parte, la ejecución bella y serena de la Segunda Suite para flauta en Si menor BWV 1067, de Bach, a cargo de la flautista Alison Hayhurst Integrante de la London, Hayhurst es una intérprete exquisita que exhibió su extremada musicalidad en el abordaje de la muy conocida partitura bachiana. Acompañada por las excelentes dieciséis cuerdas de la orquesta, la solista fraseó con delectación el material, siempre integrada al conjunto de cámara y sin agregar excesos virtuosísticos a esta obra, que no lo exige. Hayhurst fue un prodigio de elegancia y refinamiento ideales para el tratamiento temático de esta serie de danzas precedida de una «Overture» al modo de las suites francesas, tan de moda por la época.

En la segunda parte se contó con la participación del destacado oboísta Malcolm Messiter, también integrante del sector de aerófonos de la London. El músico inglés hizo maravillas con su instrumento fraseando, él sí, con genuino virtuosismo las exigencias barrocas del Concierto para oboe en Re menor, del italiano Alessandro Marcello. Su «fiato» excepcional le permitió sortear las dificultades de escritura con gracia y musicalidad, seguido de cerca por Pople y sus músicos.

En la primera parte se había oído también un Divertimento para orquesta de cuerdas de Béla Bartók, que se oyó un poco distante en las manos de los músicos ingleses, mientras que el cierre se produjo con la encantadora Quinta Sinfonía de Franz Schubert (en Si bemol Mayor).

A los insistentes aplausos del auditorio, Pople y sus músicos entregaron como bis la «Danza de los espíritus bienaventurados», de la ópera «Orfeo y Eurídice», de Gluck.

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