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Nace otro clásico del verano: Cristina contra ambientalistas
Cristina de Kirchner criticó a los ambientalistas en la Casa Rosada. Los acusó de militar por la conservación de las ballenas y no preocuparse por la explotación petrolera de británicos en las Malvinas.
Greenpeace, precisamente, fue la primera en responderle a la Presidente atacando al Gobierno por no preocuparse por las cuestiones ambientales.
La ONG explicó que «ha estado manifestándose en contra de esta actividad en todos los mares del mundo» y señaló que «entre los casos proyectados y denunciados en este año se encuentra el de las Islas» del Atlántico Sur.
«Greenpeace celebra la preocupación de la Presidenta en materia ambiental, hasta ahora ajena en muchos aspectos a su política de Gobierno. A su vez, le recuerda que, en lo referente a la sobrepesca y explotación de petróleo en aguas profundas, Greenpeace denunció en mayo de 2009 que durante la reunión de la Comisión Pesquera de la FAO sobre control de puertos contra la pesca ilegal, los representantes argentinos obstaculizaron cualquier medida para erradicar esta práctica no regulada y no reglamentada», dijo el comunicado.
Cristina de Kirchner había dicho en el mensaje que dio en su regreso pleno a la actividad tras la operación de tiroides: «Me encanta que defiendan a las ballenas porque son divinas, pero también que defiendan a los calamares y a las otras especies que están depredando» y luego siguió la crítica: «No escuché a ninguna organización ecologista hacer críticas por lo que están haciendo en Malvinas, ni de las nacionales ni de las internacionales. Me gustaría que con la misma fuerza con que defienden tantas causas nobles, hablen de la explotación petrolera sin control y la depredación pesquera».
Greenpeace, por su lado. agregó que las principales amenazas a la sostenibilidad de la especie calamar illex (Illex Argentinus) son «la pesca ilegal no reportada y no regulada, la sobrepesca y el cambio climático», y señaló que «para terminar con la pesca pirata, los Estados deben actuar a través de los organismos internacionales». El tema de la pesca ilegal de calamares en la plataforma argentina también había estado en el mensaje presidencial.
«Por otra parte, en 1998 Greenpeace denunció la expansión de las empresas petroleras en aguas profundas para la explotación de los recursos fósiles. En un contexto de crisis climática es inaceptable avanzar sobre más reservas de combustibles fósiles», dice el comunicado.
Actitud
Pero no obstante eso, Greenpeace reconoció «el rol de la Cancillería argentina que, con su actitud proactiva -de las más destacadas a nivel internacional-, mantiene junto con el resto de los países latinoamericanos una posición radical a favor de la prohibición de la caza de ballenas y de la protección de la especie».
No fue la única organización que habló del tema. En relación con las islas Malvinas, FARN, Fundación Ambiente y Recursos Naturales, que pertenece al Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Zonas de Influencia y que está también en la pelea por la minería en Famatina, recordó ayer que publicó en 2008 el informe «Síntesis del Estado de Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia», donde se analiza y brinda recomendaciones para su conservación.
También en un comunicado aclararon: «Resulta alentador que la presidenta de la Nación haya manifestado su preocupación por la conservación de una zona tan valiosa que ha sido sistemáticamente depredada por los buques que pescan de manera ilegal en dicha zona. En ese sentido, creemos que resulta una gran oportunidad para impulsar acciones destinadas a controlar la depredación y la sobrepesca en nuestro mar, para lo cual un proceso participativo de ordenamiento ambiental del territorio y el Mar Argentino sería un buen primer paso en esa dirección, promoviendo así la sustentabilidad en el uso de los recursos naturales allí presentes».


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