Rueda de notoria neutralización mutua entre las fuerzas del mercado, con los «toros» y los «osos» entreverados cuerpo a cuerpo y sin tener espacios para poder agredirse. En una palabra: desechable, desde las resultantes en todas partes, apenas como para distinguir ciertos leves cambios en los índices y que no modificaron lo que había quedado de la sesión del miércoles. Cada vez más lejos aquello de la primera semana de enero, que se fue deshilachando a medida que avanzó la segunda etapa del mes. Ciertos datos emanados de la periferia de Wall Street, desempleo y otras menudencias que hacen a la superficie, dejaron en una posición indefinida los saldos del Dow Jones (que alcanzó a marcar un 0,18%, simbólico). Los europeos sin novedad en el frente, donde todos quedaron en las trincheras y sin novedades de fondo, también se mostraron con rendimiento de tono muy acotado.
San Pablo con vocación de quedar «neutro», casi logrado plenamente. Y el Merval que se anotó con un descenso desechable -el 0,20%- tras tocar piso en los 2.806, con máximo de 2.857 y cierre en zona de 2.819 puntos. Donde hubo más sorpresas fue al cotejar alzas y bajas, porque se anotaron 49 papeles en positivo, contra sólo 23 que perdieron precio. Idea de contundencia que no se compadeció con el indicador principal, dando la nota «de color» por su discordancia (y un abultado número de plazas de menor calado, que anotaron beneficios en el día). El volumen ya no retrocedió, aunque tan sólo recuperó hasta los casi $ 49 millones de efectivo. En suma que pasa a ser velocidad «de crucero» semanal, la mitad de la empleada en primer período. La Bolsa, regulando.
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