Nada del otro mundo

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En la primera fecha donde nuestros índices no participan de la caravana bursátil internacional, nada de relevante sucedió como para inferir qué hubiera podido suceder con la actuación local. Lo más aproximado es decir que el desempeño de Buenos Aires se hubiera mantenido amesetado. Y tan inexpresivo como ese caminar tembloroso del Dow Jones y las escasas variaciones verificadas en Bovespa, un 0,5%, como en la mayoría de los recintos.

Solamente hay un «pero», que quedará en la nebulosa y lo que más suspenso hubiera dispersado respecto de lo hecho en el Merval, a comparación del resto. Porque en la muy corta semana local, de apenas tres ruedas, se vio un vuelco muy pronunciado y singular para el recinto de Buenos Aires que produjo ruido intenso en las bajas del miércoles y que nada tuvieron que ver con lo que provenía del escenario global. Fue indudable, que aquí prevaleció una fuerte corriente vendedora y por motivaciones estrictamente internas. Lo que dejaba abierta una peligrosa opción para las dos ruedas siguientes, en virtud del nerviosismo imperante.

Si afuera no sucedió ayer «nada del otro mundo», por aquí se aguardaban fuegos intensos derivados del miércoles. Como para decir que: nunca mejor recibido el doble feriado de Buenos Aires, dando chances a que las aguas se encalmen en el largo fin de semana. Y deseando que «algo» desde el tema político-económico pueda servir para dar otro ánimo a los operadores, en la reanudación del lunes.

Cabe recordar que el miércoles, el índice Merval derrapó casi un 3%, pero el «M.AR» lo hizo en cerca de un 5%. Y con volumen de $ 46 millones, donde sólo hubo 6 alzas en la rueda. La Bolsa, rezando.

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