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Naftas: recién el lunes se normalizará el suministro
Las largas colas se volvieron a repetir en las estaciones de servicio ayer ante la falta de combustible.
La realidad por el momento podría describirse así: no hay posibilidad -a menos que surja otro imprevisto- de que alguien se vea obligado a dejar el auto en el garaje por falta de nafta. Pero los que quieran conseguir combustible deberán aceptar la rutina de la cola o de cargar pocos litros y tener que volver a parar en dos o tres estaciones, sobre todo en el caso de los que salgan el fin de semana de Año Nuevo o comiencen las vacaciones.
En declaraciones radiales, el presidente de Shell, Juan José Aranguren, explicó que la situación «es la consecuencia de un conflicto gremial que tardó dos semanas en resolverse», en relación con la ocupación de la planta de despacho de crudo realizada en Chubut por el sindicato de personal jerárquico de YPF. Desde Termap despachan no sólo YPF, que es la que tuvo el problema gremial, sino otras petroleras como Pan American Energy, que les venden a las refinerías sin crudo propio: Shell y Esso, que son las que más problemas tuvieron esta semana con el suministro.
Según Aranguren, después del conflicto gremial «hubo mal tiempo para los barcos», y «eso -agregó- en un país que normalmente no tiene stocks genera que no pueda hacerse frente a una demanda siempre más alta en este período del año». Sostuvo también que los primeros barcos con petróleo empezaron a llegar ayer a las refinerías y que «la situación se va a ir normalizando lentamente». Pero subrayó que en los próximos días va a seguir habiendo inconvenientes y que «no todo el mundo podrá cargar lo que quiera».
A partir de la semana próxima, además, los stocks se van a recomponer más sólidamente porque buena parte de los consumidores comenzará las vacaciones. Como telón de fondo de esta situación coyuntural, también es cierto que el consumo de naftas creció a tasas mayores
que las del crecimiento económico en los últimos años, y que el país podría necesitar importar nafta para los períodos de consumo pico (como el inicio de las vacaciones de verano y de invierno), así como ocurre con el gasoil en el momento de la cosecha gruesa.
Esto es consecuencia de la falta de inversión en refinación, dado que la capacidad instalada se mantiene sin variantes desde la década del 80, si se exceptúan los mejores rendimientos por la introducción de nuevos procesos o insumos. El Gobierno no logró apoyo para la instalación de una nueva refinería que debía contar con la inversión conjunta de varias petroleras, Pan American Energy no avanzó en el proyecto de una nueva planta y sólo YPF tiene en carpeta planes para mejorar la productividad por u$s 1.500 millones.
Precios bajos
También en las declaraciones de ayer, Aranguren atribuyó ese déficit a la política de «mantener precios bajos». «Se incentiva el consumo a niveles -dijo- que luego la oferta no puede satisfacer, porque cuando no hay precio, la inversión escasea».
Además, en el mundo, los proyectos de nuevas refinerías se estudian con mucha atención porque exigen grandes desembolsos de dinero y para que el negocio sea rentable, el petróleo tiene que estar cerca. En la Argentina, el desaliento se acentúa porque la producción de crudo está disminuyendo, y los precios internos de los combustibles no permitirían utilizar materia prima importada.


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