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“Nana e Nada”: un talento a descubrir
Con el clima del cabaret francés y alemán, el show de la actriz y cantante francesa Myriam Henne-Adda («Nana e Nada»), es una de esas sorpresas que depara la cartelera porteña, y que vale la pena conocer.
Myriam Henne-Adda es francesa y vive en Buenos Aires. Es actriz, cantante y compositora/letrista. Conoce desde su cuna las más tradicionales canciones de su país de origen -las que fueron parte del repertorio inigualable de Edith Piaf- pero también se atreve con un lenguaje moderno. Rescata el clima del cabaret francés y alemán de la primera mitad del siglo XX pero se instala simultáneamente, y con frescura, en un espacio de restaurante-concert porteño. Su figura menuda se agranda cuando se adueña del escenario y el micrófono. Puede hacer gala de su belleza, pero no duda en afearse, en jugar grotescamente con el vestuario, en disfrazarse -a veces coqueteando con el ridículo-, en poner su intención de mensaje por sobre cualquier otra cuestión.
Buenos Aires es una ciudad que siempre puede sorprendernos con algo. Y por cierto, ésa fue la sensación al encontrarnos (en Notorious, pero por estos días está actuando en distintos lugares) con Myriam, auto rebautizada como Nana e Nada.
El respaldo instrumental lo ofrece un trío de guitarra, piano/teclados y contrabajo. Delante de ellos -ataviados como marineros franceses-, la actriz y cantante despliega su histrionismo, juega con sus personajes de diferentes mujeres, utiliza distintos elementos para ir modificando levemente su vestuario, recorre una gama que va del erotismo al grotesco. El repertorio incluye también un arco muy amplio. Hay clásicos como «Que nadie sepa mi sufrir» -interpretada por Piaf como «La foule»-, «Johnny tu nest pas un ange», «Padam», la imponente «Non, je ne regrette rien», con la que Henne-Adda alcanza el momento más alto de su show, «Ne me quite pas», «La vie en rose», etcétera. Pero hay además muchos temas de su propia cosecha y buena factura que apuntan casi siempre a lo humorístico, reformulaciones de composiciones francesas hacia «aires» argentinos -el tango o la chacarera- en piezas como «Lhomme à la moto», «Les amants dun jour» o «Laccordéoniste», y hasta una cita de «La marsellesa».
Es buena cantante. Es osada. Es diferente. Es francesa pero se la nota muy «aquerenciada» en el Río de la Plata. Vale la pena conocerla.


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