Letta, quien anunció su dimisión de la ejecutiva del PD el pasado viernes tras la renuncia de su secretario general, Pier Luigi Bersani, aceptó ayer el encargo de formar Gobierno "con reservas", lo que significa que se tomará un tiempo, el menor posible, para llevar a cabo consultas con los grupos parlamentarios.
Esos encuentros tendrán lugar hoy mismo en la Cámara de los Diputados en Roma y de ellos deberá sacar conclusiones que tendrá que presentar a Napolitano para confirmar o no la viabilidad del encargo, poner fin a la grave crisis política que atraviesa el país y proponer una eventual lista de ministros para el que pretende que sea "un Gobierno de servicio al país".
Tras el anuncio del encargo por parte de la presidencia de la República, Letta compareció ayer ante los medios en la misma sede de la jefatura del Estado.
"He recibido el encargo y aceptado con reservas. Mi sorpresa esta mañana fue la de recibir una llamada telefónica de Napolitano, y fue de igual medida que el sentido de profunda responsabilidad que este encargo me hace sentir sobre los hombros. La situación es muy difícil, frágil", dijo Letta, de 46 años.
"Todos saben que esta situación no puede seguir así. En este sentido, acepté esta invitación, esta responsabilidad que siento, más fuerte y pesada que la capacidad que mis hombros tienen para aguantar", agregó.
Letta, que recibe el mismo encargo de formar Gobierno que ya tuvo sin éxito su antecesor, Bersani, reacio a pactar con el ex primer ministro conservador Silvio Berlusconi, no quiso dar en ningún momento muestras de que la formación del nuevo Ejecutivo con el apoyo de otros grandes partidos se pueda dar por descontada. Para ello, deberá negociar hoy "con todas las fuerzas parlamentarias" el visto bueno a su Ejecutivo, que "a priori" apoyarán ya no sólo el PD, sino también el Pueblo de la Libertad (PDL) de Berlusconi; la formación del primer ministro en funciones Mario Monti, y, acaso, la federalista Liga Norte, que había rechazado sumarse a un Gobierno de Giuliano Amato, otro de los nombres que barajaba el jefe de Estado.
"Este Gobierno no nacerá a cualquier precio, sino que sólo lo hará si se dan las condiciones. Yo pondré todo mi empeño, porque los italianos no pueden más con los jueguitos de la política. Con gran humildad y sentido de los límites, pero con una determinación muy fuerte me dispongo a cumplir la voluntad del presidente de la República", dijo Letta.
Y es que el papel de Napolitano, reelegido por el Parlamento el pasado sábado después de que el PD no consiguiera ponerse de acuerdo sobre otro candidato para sucederlo, sigue siendo clave para destrabar el bloqueo político que se inició tras las elecciones de hace dos meses, tras las que el presidente de la República llevó a cabo tres rondas de consultas.
El propio Napolitano, que llevó al Gobierno a Monti en noviembre de 2011 en medio de las turbulencias financieras, compareció ante los medios después de Letta y pidió la colaboración de las fuerzas parlamentarias para lograr un Gobierno de unidad nacional, al que se opone el Movimiento 5 Estrellas del cómico antipolítica Beppe Grillo.
"Se abrió el camino hacia la formación del Gobierno, del que el país tiene necesidad y tras una espera demasiado larga. Ésta es la única perspectiva posible: una amplia convergencia entre las fuerzas políticas que puedan asegurar la mayoría en ambas Cámaras", afirmó Napolitano.
El presidente de la República, quien el lunes dio una suerte de ultimátum a los partidos y que destacó ayer la juventud y experiencia de Letta, dijo que no existen otras opciones y señaló que en esta fase "es esencial que se establezca un clima de máximo respeto recíproco entre las fuerzas políticas".
Letta volvió a enumerar las que considera como prioridades para su Gobierno, que entroncan con el programa de ocho puntos planteado ya por Bersani y que se basan en dos líneas: medidas contra la emergencia económica y social, en particular contra el desempleo, y reformas institucionales, como la reducción del número de parlamentarios o el cambio de la ley electoral.
Todos éstos son "a priori" puntos de convergencia entre las principales fuerzas parlamentarias y coinciden también con las propuestas que plantearon las dos comisiones de "sabios" que formó Napolitano tras la segunda ronda de consultas.
La decisión de Letta por parte de Napolitano, en vez del veterano ex primer ministro Giuliano Amato, que se había especulado con que era su favorito original, indicó que había buscado una figura más política que refleje un cambio generacional en la política italiana.
Los inversores ya habían reaccionado con alivio ante la perspectiva de un final a una crisis inflexible, y los costos de endeudamiento de Italia cayeron ayer a su nivel más bajo desde el inicio de la unión monetaria europea en 1999. No obstante, los problemas del país no se superaron y siguen existiendo diferencias significativas entre la izquierda y la derecha sobre la política económica.
| Agencias EFE, ANSA, Reuters, AFP y DPA, y Ámbito Financiero |


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