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Negociación difícil con fondos buitre
Periodista: ¿Las posibilidad de que tenedores de bonos reestructurados resignen parte de sus intereses para resolver el conflicto con los fondos buitre le parece posible?
Daniel Marx: Es una negociación muy compleja. En primer lugar depende de qué se va a votar exactamente y prever si se alcanzará la mayoría necesaria, que es elevada y cercana al 85%, para que pueda ejecutarse. Acá se va a presentar un primer problema, que es que la titularidad está dispersa. Por otro lado, se puede especular con que la Argentina participará de esa asamblea a través de la ANSES, que sumaría varios votos, pero esto puede ser objetado aludiendo que se trata de un alter ego del propio país.
P.: ¿La Argentina se beneficiaría con alguna de las opciones que circulan como alternativas a la resolución judicial?
D.M.: En esta opción seguro que sí, porque no sólo se saca un tema de encima, sino que además son otros los que ponen el dinero. Hay que ver igualmente qué quita están dispuestos a asumir. Éstas son negociaciones muy en el límite y todo lo que estamos suponiendo hay que enmarcarlo en ese contexto. Finalmente, se corre el riesgo de que el argumento de la negociación es que el daño producido será más grande que el daño presente, y eso es peligroso.
P.: También trascendió que se estudia la posibilidad de que luego de un eventual fallo adverso, se caiga en default y recién entonces se renegocie con los fondos buitre.
D.M.: En todas las posibilidades de las que se está hablando hay complejidades y vacíos. No sabemos qué pretenden los demandantes y no sabemos si son los únicos o surgirán otros más adelante.
P.: ¿Hay puntos del acuerdo en el CIADI que pueden replicarse en el conflicto con los fondos buitre?
D.M.: Puede usarse de antecedente la resolución del Ministerio de Economía para el CIADI. Si se lee entre líneas, allí se indica que en reclamos oficializados por vía judicial se tolera una quita del 25% de capital y del 45% de intereses del monto reclamado y un 10% de inversión en bonos, como el BAADE. Ahí se abrió una puerta que hasta ahora no era conocida.

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