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Netanyahu llegó a la Casa Blanca para limar asperezas
Benjamín Netanyahu se esfuerza por sostener su Gobierno entre las presiones de sus aliados políticos, que le exigen mantener la construcción de viviendas en Jerusalén oriental, y las del Gobierno de EE.UU., que le reclama gestos concretos en favor de la paz con los árabes.
El encuentro en el comedor del Despacho Oval, sin presencia de la prensa, comenzó pocos minutos después de las 17.30, hora local, cuando un serio Netanyahu llegó a la Casa Blanca en su automóvil oficial y se prolongó por más de 90 minutos. Al cierre de esta edición no se conocían los resultados de la esperada charla.
La ausencia de declaraciones se debe en parte a que la cumbre coincidió con la promulgación de la reforma sanitaria, noticia estrella de la jornada norteamericana que no se quiso opacar con ningún otro acto público. Deja entrever, asimismo, la falta de posiciones comunes ante el conflicto.
La entrevista se produjo en medio de cruces por el reciente anuncio de Israel de la construcción de 1.600 nuevas viviendas en Ramat Shlomo, en Jerusalén Oriental, justo cuando el vicepresidente Joseph Biden realizaba una visita oficial.
Reclamo
Ante esta situación Wa-shington le reclamó al Gobierno israelí que dé «pasos difíciles» para lograr la reanudación de las negociaciones de paz con los palestinos y que suspenda la expansión de los edificaciones.
Pero el lunes a la noche Netanyahu afirmó en un discurso ante el Comité de Asuntos Públicos Americano-Israelí (AIPAC), el principal lobby pro-israelí en Washington, que «el pueblo judío construía Jerusalén hace 3.000 años y el pueblo judío construye Jerusalén hoy. Jerusalén no es un asentamiento. Es nuestra capital».
Lejos de bajar la tensión, el municipio de Jerusalén dio ayer vía libre definitiva a la construcción de 20 casas en el Este de la ciudad, justamente sobre el sitio donde se halla actualmente un hotel palestino. En otras situaciones similares, los edificios y hogares palestinos fueron demolidos.
El primer ministro israelí también se reunió durante su viaje con Biden descrita por la Casa Blanca como «franca y productiva»- y con la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.
Ocho años de la adminis-tración del presidente George W. Bush bastaron para colocar al mundo musulmán en contra de Estados Unidos. Una de las banderas de Obama en materia de relaciones exteriores es la de revertir esos ánimos y concentrar aliados para enfrentar creciente la amenaza de Al Qaeda en Pakistán, Afganistán y Palestina.
Sin embargo, esos esfuerzos se obstaculizaron tras la llegada al poder Netanyahu, quien se resiste a aceptar condiciones para avanzar en negociaciones de paz.
Agencias EFE, AFP y DPA

